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Muchos negocios no volvieron a abrir y el miedo permanece

Comerciantes se quejan de que la ayuda oficial es insuficiente y de acceso complejo. La indignación y el temor siguen a flor de piel en varios barrios.

05 de enero de 2014 a las 11:26 a. m.
Redacción La Voz
Muchos negocios no volvieron  a abrir y el miedo permanece
Barrio San Vicente. Gisela repasa lo poco de mercadería que se pudo reponer en la tienda en la que trabaja. Al lado, otros negocios no volvieron a abrir sus puertas (La Voz/Facundo Luque).

Natalia Fissore bajó la persiana. La madrugada del 4 de diciembre entraron en su local de ropa y accesorios, en una pequeña galería comercial ubicada en Capdevila y Juan B. Justo, y le llevaron todo. Además, los ladrones destruyeron los vidrios y también le dañaron buena parte del mobiliario. La pérdida fue tan grande que la mujer no pudo rearmar su negocio. "Le dieron un subsidio de 15 mil pesos. Pero los vidrios, únicamente, costaron cinco mil pesos", contó el padre, José Fissore, que es dueño de ese local y de los otros de la galería. Entre la mercadería robada y las cosas rotas, las pérdidas fueron cercanas a los 100 mil pesos, calculó el hombre.La historia de Natalia se repite en otros barrios de Córdoba. A un mes de los terribles saqueos perpetrados durante la huelga policial del 3 y 4 de diciembre, muchos no pudieron reabrir sus negocios."Para un crédito de más de 50 mil pesos, el Gobierno pide una garantía de un inmueble y un recibo de sueldo de al menos 13 mil pesos; imposible para mi hija", explicó el hombre, que planea presentar una demanda contra el Estado provincial.Además del daño económico, los vecinos también sufren angustia e intranquilidad.Yoli tiene un almacén en la misma galería. "Ahora estoy más tranquila –dijo– pero fue terrible. Lo peor fue que no sólo nos robaron, sino que después, cuando volvió la Policía, los patrulleros tampoco venían. Tuvimos que cortar la calle para que vinieran", recordó.Mario Sicovich tiene una despensa en la esquina de Aconcagua y Vieytes, a dos cuadras de la ruta 20. Le robaron toda la mercadería, la balanza, la cortadora de fiambres. Aún no pudo reponer nada."Pedí el subsidio del Ministerio de Desarrollo Social y me dieron 15 mil pesos. Con eso le pagué a los proveedores porque había comprado mucho para las fiestas", contó el hombre. "Después llamé dos veces al 0800 de la Provincia. La primera vez me dijeron que iban a venir, pero pasó un semana y no aparecieron. Llamé de nuevo y me dijeron que estaban con mucha demanda, que ya iban a venir. Fui hasta la sede de la Fundación Bancor (Chacabuco 1041) y me dijeron que ninguno de mis reclamos estaba asentado. Y lo peor, que ya no daban más créditos", relató el hombre, desencantado. San Vicente La Voz del Interior volvió al local de Natalia Amarillo, la joven a la que no sólo le vaciaron el negocio de ropa y accesorios, en barrio San Vicente, sino que también le desvalijaron la casa detrás del comercio. Este jueves, el local de San Jerónimo al 2800 estaba abierto de nuevo, pero con muy pocas cosas. Aún se veían paneles enteros, que antes del 3 de diciembre estaban repletos de bijouterie , completamente vacíos. "Volvimos a abrir el 23 de diciembre. Ahora tenemos únicamente ropa", contó la empleada Gisela Quinteros. "Antes teníamos accesorios, carteras, muchísima mercadería", se lamentó.Los tres negocios que están al lado permanecían vacíos y cerrados. "Los dueños dijeron que no van a volver abrir", contó Gisela. "Unos eran una pareja que habían inaugurado el 20 de octubre, para el Día de la Madre. La noche de los saqueos los vaciaron. Habían ahorrado dos años para ponerlo", relató.La joven también habló del miedo que aún siente. "A veces tengo pánico. Me voy atrás a buscar algo y vuelvo corriendo enseguida. Es horrible". Recuerdos dolorosos Silvana Scheim tiene un negocio de ropa en Ruta 20 y Tronador. La noche del 3 de diciembre se unió a un grupo de vecinos que estaban armados para cuidar el local. "Nunca en mi vida tuve tanto miedo. La gente se convirtió en ladrona, se veían familias enteras que se iban disfrutando lo que habían robado. Ahora son todos delincuentes. Por más que haya sido la primera vez que robaban, son delincuentes", repetía. "Los días siguientes, veía personas con zapatillas nuevas y me parecía que todas eran robadas", dijo.A ella le robaron a plena luz del día. "Vinieron el miércoles a las mañana, a las 11.30 más o menos, cuando el Gobierno ya estaba arreglando con la Policía", contó. "Tiraron dos piedras enormes que las guardé en mi casa de recuerdo. Rompieron los vidrios y se llevaron los 130 vestidos que tenía en el primer perchero. También sacaron ropa de hombre. En total, unas 200 prendas", precisó. "Tuve que cerrar por tres días. Ahora estoy gestionando créditos, pero es plata que hay que devolver y cuesta mucho".Silvana lleva adelante su negocio sola y con gran sacrificio. "Voy y vengo en el día a Buenos Aires a comprar ropa, porque tengo mi hijo de ocho años que no lo puedo dejar más tiempo solo con la niñera. Manejo toda la noche", contó.Ante la pregunta de cómo está ahora, respondió: "No me siento segura".