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Moyano y Caló: presión y negociación

A diferencia del 20 de noviembre, ahora las tres centrales sindicales opositoras buscan ampliar la participación a sectores de la clase media y a los jubilados. Horacio Serafini.

05 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Horacio Serafini (Corresponsalía)
Moyano y Caló: presión y negociación

El contundente primer paro general desde 2003, aun cuando les debió mucho a los piquetes, envalentonó al sindicalismo opositor, con Hugo Moyano a la cabeza, a decidir esta segunda manifestación contra el Gobierno, en un mes.

A diferencia del 20 de noviembre, ahora las tres centrales sindicales opositoras buscan ampliar la participación a sectores de la clase media y a los jubilados. De allí las modalidades de la convocatoria, con la que el otrora aliado clave de los gobiernos kirchneristas apuesta a conservar “el control de la calle”. La marcha a Plaza de Mayo encontrará al camionero fortalecido. Después de años de enfrentamiento, Moyano hizo las paces con Luis Barrionuevo.

Todo indica que en la reunión del Comité Central Confederal de mañana quedará oficializada la integración de barrionuevistas. Traducido: la treintena de gremios de la CGT Azul y Blanca se unificarán con la CGT de Moyano. Nada despreciable, por cierto, en la disputa judicial que el camionero mantiene por la representatividad de la CGT. Será un golpe más a la CGT que lidera el metalúrgico Antonio Caló, pero que también actuará como acicate para las negociaciones prometidas por la Presidenta para resolver demandas que le son comunes a todo el sindicalismo.

La CGT de Caló se prepara para esas negociaciones. Confía en que en las próximas semanas serán recibidos por los ministros hacia los que la Presidenta derivó las reuniones preparatorias.

Para ellas, la central oficialista tiene lista una propuesta de “reforma integral” sobre el discutido Impuesto a las Ganancias: suba del 20 por ciento del mínimo no imponible antes de las paritarias, un piso salarial de 20.000 pesos, a un costo fiscal que debería cubrirse con el pago del tributo por los miembros del Poder Judicial y la eliminación de exenciones impositivas. ¿Hasta dónde la Presidenta está dispuesta a modificar esa lógica durante un año electoral? Los próximos meses lo dirán. Mientras, las presiones desde la calle fortalecen a los que todavía prefieren la mesa de negociaciones.