Martín Fresneda: Que la Justicia diga si el gobierno K fue corrupto
Según el legislador kirchnerista, se “debe investigar todo”. Desde su descanso en Uruguay, reconoció que su sector nunca pudo descender a Córdoba. Muy crítico con la gestión de Avruj
E l legislador provincial Martín Fresneda se refirió a la relación entre Schiaretti y el líder del PRO. Pese a las tres “bajas” que sufrió su bloque parlamentario, que pasaron a filas del oficialismo, el kirchnerista afirmó, desde su descanso en una playa uruguaya, que Córdoba Podemos mantiene un perfil opositor.
En el plano electoral, consideró, en diálogo con La Voz, que en el rearmado del FPV local se debe pensar en un frente "más amplio" de cara al 2019.
En ese sentido, no descartó confluir en un proyecto junto al Partido Justicialista, pero remarcó que se está muy lejos de que eso ocurra, debido al acercamiento con “un Gobierno nacional que genera asimetrías y pobreza”.
Pidió, además, que la Justicia determine si los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner fueron corruptos.
–¿Cómo afectó el pase de integrantes de su bancada a filas del oficialismo? Primero, Vissani, luego Bedano y Salvi.
–El año 2016 cerró mejor de lo que uno podía esperar después de la situación crítica por la que pasamos; sin dudas, no siguió el rumbo planificado. Al menos no esperábamos que se produjera así, por intereses que no eran los que se habían priorizado dentro de un año legislativo. Se precipitó lo político, es así.
–Esto generó un debate interno en el cual afloraron las diferencias.
– Yo digo que disminuyeron las contradicciones porque, en aras de unir el peronismo, soportaron cualquier contradicción. El gobierno no es una proclama, el gobierno es lo que es, y UPC es un gobierno con una fuerte impronta liberal con políticas públicas progresistas que, lógicamente, en función de cuál sea el Gobierno nacional, funciona o no funciona.
–En el marco de las elecciones 2017, que son una bisagra para 2019, ¿cómo jugará el frente kirchnerista de Córdoba?
–Estoy convencido de que estamos en un proceso de crecimiento desde el punto de vista orgánico. Nos estamos reagrupando después de la derrota nacional y rediscutiendo cuál es nuestra identidad política en cuanto a proyecto para Córdoba. Cuando gobernaba el kirchnerismo teníamos un proyecto que se veía bien traducido en las condiciones de un país. Ahora, en Córdoba nunca pudo descender con sus políticas, porque la provincia fue prácticamente alambrada.
–¿Su idea es ir hacia un frente electoral más amplio?
–Hay que tener una vocación aliancista y discutir el proyecto que vamos a armar para Córdoba en miras al 2019. Fuimos candidatos para tratar de gobernar Córdoba, pero las dificultades y las debilidades nos pusieron en un tercer lugar. Ahora, hay que rediscutir en el marco de un frente popular mucho más amplio.
–¿El límite para esa coalición es el peronismo de De la Sota y Schiaretti?
–Yo estoy convencido de que no hay límites personales; son las condiciones y el modelo que se lleve adelante, pensando en construir un frente que realmente pueda tensionar el armado que están haciendo la UCR y el PRO de cara al 2017 y en función del 2019. No descarto de ninguna manera alianzas; lo que pasa es que uno tiene condiciones que están ligadas a lo ideológico, y ahí es donde se separan las aguas.
–¿Lo dice por la buena sintonía entre el gobernador y el Presidente?
–Si Schiaretti sigue construyendo un modelo de provincia alineado a un Gobierno que está generando asimetrías y pobreza, no se puede pensar que vaya a ser liberal en lo nacional y peronista y popular en lo cordobés. Mientras sigan estas condiciones, lógicamente se alejan muchísimo las posibilidades de hablar de cómo podría ser el proyecto en el cual nos podríamos sentir contenidos. Hasta ahora esa posibilidad está muy lejos, pero uno no la puede descartar, más aún cuando somos peronistas.
–¿Esa relación es parte de un acuerdo por la gobernabilidad o está basada en intereses políticos?
–Tiene mucho valor para un gobierno débil de Mauricio Macri que Juan Schiaretti le entregue de alguna manera esa garantía. Una garantía que tiene visos de institucionalidad, pero en realidad tiene por atrás un cerco político importante, porque ven que en Córdoba el macrismo está creciendo. Aunque también entra en contradicción un peronismo como el de José Manuel de la Sota, que necesita empezar a construir la oposición en 2017-2019.
–¿En el plano nacional, el kirchnerismo está terminado?
–La mayoría de los que plantean eso son los que terminaron ofendidos porque tuvieron ambiciones electorales y muchas veces no lo lograron. Por ello, le echaron la culpa a la interna en vez de mirar que había un adversario que estaba creciendo. Son los mismos que necesitan deteriorar el liderazgo de Cristina, quien sigue siendo una persona muy valorada por gran parte del pueblo argentino.
–El modelo nacional y popular se puso en duda con sospechas de casos de corrupción.
–Hay que investigar todo. Tenemos que exigirle a la Justicia que realmente sea seria y que no juegue en función de un gobierno que se fue y otro que llega. Si el gobierno de Néstor y Cristina, del cual formé parte, fue corrupto o no fue corrupto, que lo juzgue la Justicia. El principio de inocencia vale para todos; si no, imagínense a Macri con 214 causas.

