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Marcos Peña, funcionario del Gobierno porteño, sería su vice

Tras el traspié en Santa Fe, la UCR y Carrió temen menos votos y exigen mejores lugares en las listas legislativas. Dudas en Córdoba y Buenos Aires.

17 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Marcos Peña, funcionario del Gobierno porteño, sería su vice
Marcos Peña. Secretario General del gobierno de Macri. Lo acompañaría en la boleta (DYN/Archivo)

Buenos Aires. Pese a los resultados obtenidos en Santa Fe, Mauricio Macri no quiere correrse un milímetro del plan que tiene en mente y pretende anunciar el viernes o el sábado que su principal asesor político, el secretario general del Gobierno porteño, Marcos Peña, será su compañero de fórmula. Peña es parte del círculo más estrecho del jefe de Gobierno e integra el ala más "purista" del PRO que prefiere conservar la esencia de un partido nuevo antes que realizar acuerdos con sectores de la política que "expresan lo viejo". Peña fue por ello clave para que Macri rechazase aliarse con Sergio Massa, pese a la presión interna y externa que éste recibió. La decisión de que Peña lo acompañe a Macri como candidato a vicepresidente "está confirmada en un 99 por ciento", dejaron saber ayer habituales voceros del líder del Pro. Sin embargo, hay sectores del macrismo que siguen pensando que Gabriela Michetti es mejor candidata "ya que tiene votos propios" que podrían potenciar la fórmula. El plan "purista" de Macri frente a las elecciones ya era cuestionado cuando dejó caer una alianza con Sergio Massa, pero tras los resultados de Santa Fe, donde se esperaba ganar con comodidad, quedó bajo fuego, sobre todo por parte de los socios de PRO en "Cambiemos": la UCR y la Coalición Cívica.Ahora, ambos, dudan de la capacidad de Macri para "arrastrar votos" en todo el país. Temen que no haya la avalancha de votos que imaginaron. Y, por ende, que entren al Congreso menos diputados que los previstos.Por eso, ayer se inició una fuerte discusión por la composición de las listas nacionales que "Cambiemos" debe presentar antes de la medianoche del sábado para todos los distritos. Hasta el domingo, el esquema estaba bastante claro. Macri, el candidato más firme a ganar las Paso, se comprometía a respetarle a la UCR de Ernesto Sanz los cargos que renueva en el Congreso a cambio del apoyo territorial del que carece el PRO. Los seguidores de Elisa Carrió, en tanto, se conformaban con lugares expectantes en el puñado de provincias en las que tiene fuerza. Pero luego de Santa Fe, todo cambió. Rápido de reflejos, el interlocutor del PRO con la UCR, Emilio Monzó, encargó un sondeo telefónico en las principales ciudades que luego mostró a radicales y a Carrió. "Está todo igual", les aseguró. Monzó es la cara más amigable del Pro para con los radicales y Carrió. Pero un sector del macrismo más duro, que expresan Peña y el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, prefirió apurar a Sanz y Carrió, imponiendo definiciones como si el contexto político no hubiera cambiado en las últimas semanas. Tanto radicales como lilistas sostuvieron ayer el mismo análisis: Macri ya no puede garantizar un triunfo en Córdoba el 5 de julio y en Capital Federal es probable que Martín Lousteau, candidato de la CC y de la UCR, fuerce al postulante de Macri, Horacio Rodríguez Larreta, a un balotaje con resultado incierto.Lo que está en discusión es sobre todo la provincia de Buenos Aires. Allí, Cambiemos obtendría 11 de las 35 bancas en juego (lo que implica un reconocimiento de la supremacía K). Hasta la semana pasada, el plan era que el Pro se quedase con seis lugares, la UCR con tres y la CC con dos. Pero ayer el sector "duro" del macrismo decidió que Cristian Ritondo, que tampoco es bonaerense (preside la legislatura porteña) sea el candidato a vice de la candidata a gobernadora María Eugenia Vidal. Eso extremó el "purismo PRO" y cerró la puerta a radicales y terminó de excluir a Massa de una alianza.Ante la decisión unilateral, radicales y cívicos aprovecharon para exigir más y mejores lugares en las listas. También para presionar por una lista de "unidad" en Capital Federal, ya que allí el PRO quiere competir en las Paso para asegurarse los seis primeros lugares en la boleta que llegará a octubre.