Los que se opacaron por el mal de ausencia
Aguad vaticinó que Schiaretti se sumará a una bancada poskirchnerista-sciolista. Scotto cargó contra las falencias que atribuye al delasotismo. Ambos aprovecharon la ausencia del primer candidato del peronismo.
El bloque más que el legislador. Esa es la gran clave de una elección parlamentaria.
La capacidad, talento, habilidad, idoneidad y cualquier otro atributo personal queda condicionado a la bancada a la que se incorpore el legislador.
Y esa cuestión parece destinada a ocupar un lugar destacado en el tramo final de la campaña de la elección del domingo para la renovación del Congreso.
Anoche, en un saludable ejercicio democrático, el radical Oscar Aguad y la kirchnerista Carolina Scotto atravesaron todo el debate en La Voz del Interior bajo ese concepto. Cordiales y, por momentos punzantes, ambos se reprocharon que ciertos postulados que cada uno enarbola encontrarán el límite de la posición partidaria. El bloque siempre se impone sobre el legislador, por más que haya interesantes argumentos y ricas trayectorias personales.
Por eso, lo más atractivo quedó para el final y fue cuando Aguad vaticinó que el peronista Juan Schiaretti y el resto de los legisladores que consiga Unión por Córdoba irán a un bloque que responderá a Daniel Scioli.
El radical dijo que los delasotistas serán parte del poskirchnerismo, con lo cual cierra una campaña en la que buscó emparentar a los gobiernos provincial y nacional por su origen peronista.
Schiaretti dejó algo más que la silla vacía. Su ausencia le impidió dar a conocer cuál será su alineamiento en el Congreso, un elemento central para determinar qué comportamiento tendrá como parlamentario.
Schiaretti decidió no asistir al cruce con otros candidatos ante aquel antecedente del debate de 2007 que torció una campaña que lideraba con comodidad y terminó en aquella reñida elección. Su deserción imposibilitó también que el Gobierno provincial tuviese defensa ante una serie de cuestionamientos.
A la bandera del diálogo que levanta Unión por Córdoba, Aguad y Scotto se la bajaron con un simple dato: el exgobernador rehuyó al único encuentro que posibilitaba, precisamente, diálogo de candidatos.
Por eso, el radical y la kirchnerista disintieron fuerte sobre la visión del Gobierno nacional pero fueron casi coincidentes en sus cuestionamientos al provincial.
Por eso, acordaron casi al unísono cuando abordaron el tema del narcoescándalo. Ambos rechazaron la idea de Schiaretti de la ley de derribo para aviones sospechados de transportar estupefacientes ilegales. “Juan quiere bajar aviones, pero no sabe qué hacer con la droga en barrio Maldonado”, dijo la exrectora, ante el gesto sonriente de asentimiento del candidato a la re-reelección.
Hubo otra visión ausente. La de la fuerza que salió tercera en las primarias y cuyo líder nacional aspira a ser candidato presidencial. El PRO optó por guardar a un Héctor Baldassi cuya simpatía y sencillez no le alcanzan para disimular la precariedad expositiva y conceptual sobre los temas de agenda parlamentaria.

