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Los opositores fueron marginados en el velatorio

El Gobierno les pidió a Duhalde y a Cobos que no concurrieran. La mayoría de los dirigentes opositores no fueron filmados por la TV.

29 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Los opositores fueron marginados en el velatorio

Aunque la sociedad se encolumnó en una actitud de recato y respeto en homenaje a Néstor Kirchner y a su familia, las heridas de tantas peleas políticas no pudieron ser soslayadas totalmente ayer. En el velatorio hubo ausencias notorias y también, una participación escamoteada a varias figuras de la oposición. Nada fue casual. El carrusel de la política sigue girando aun en circunstancias como las actuales. El ex presidente Eduardo Duhalde y el actual vice, Julio Cobos, no asistieron a la capilla ardiente montada en la Casa Rosada. Desde el Gobierno se les sugirió que no concurrieran para evitar eventuales incidentes. Ambos dirigentes son quienes despiertan hoy los mayores enconos en el kirchnerismo. Duhalde no sólo trabaja desde hace meses en el armado del Peronismo Federal. Es la figura que más empujó para juntar las cabezas de los dirigentes expectables del peronismo no kirchnerista. Además, conserva influencia en el conurbano bonaerense, donde está el juego grande de la interna peronista. Cobos es igualmente revulsivo en el ambiente K, aunque por motivos diferentes. Si el voto "no positivo" por las retenciones lo posicionó como un traidor para el oficialismo, su reciente desempate en el Senado a favor del 82 por ciento móvil para las jubilaciones, refrescó y ratificó el mote. Es más, fue el centro de los cánticos hostiles de la militancia en la Plaza de Mayo. "Andate Cobos, sos un traidor, para Cristina la reelección", cantaron los jóvenes.La presencia de cualquiera de ambos –Duhalde o Cobos– podría haber encrespado los ánimos; si tan siquiera un particular los hubiera encarado, la situación proyectado una pésima imagen en tan delicado momento. La sugerencia de que no asistan fue elocuente. Pero hubo más. La mayoría de los dirigentes opositores que concurrieron a la Rosada no fueron tenidos en cuenta por la TV oficial. Acuerdo. Funcionarios nacionales acordaron con el radicalismo que Ricardo Alfonsín llegara antes que la delegación oficial del partido. Se privilegió al hijo del ex presidente precisamente por el significado de la figura de su padre. Pero luego, cuando ingresaron varios miembros de la primera línea radical, fueron conducidos a un costado del salón, donde no eran alcanzados por las cámaras de TV. Debieron conformarse con saludar a varios ministros, sin llegar hasta la Presidenta. Lo mismo ocurrió con Mauricio Macri y otros exponentes del PRO, con Adrián Pérez de la Coalición Cívica y varios peronistas disidentes. La cuestión no es sólo anecdótica. Muestra una distancia en el trato institucional, que sugiere que nada cambiará en las relaciones entre oficialistas y opositores. Esto es sólo la idea que se desprende de una actitud, pero no parece menor. Es como si en el momento de dolor, ya hubiera empezado a reorganizarse el oficialismo y hubiera lanzado su primera señal de cohesión rodeando a Cristina y ocupando los espacios, sin compartir con los demás ni siquiera la escena de la despedida.