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Los motivos de semejante... ¿torpeza?

La conclusión a la que llegó el grupo que conduce la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) por semejante desaire es que Gustavo Irico recibió una expresa orden de José Manuel de la Sota de no invitar a Carolina Scotto. Juan Carlos Carranza.

08 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los motivos de semejante... ¿torpeza?

Es que, a falta de una aclaración oficial por parte del decano de la Facultad de Ciencias Médicas, lo que ocurrió ayer en el Hospital Nacional de Clínicas reúne todos los requisitos para ser una torpeza institucional inédita en la Casa de Trejo.

Si Irico pretendía que todo el mundo interpretase que levantó una tribuna política para De la Sota, lo consiguió.

Resulta muy pobre, en verdad, la excusa de un “error de protocolo” para explicar por qué dejó fuera a Scotto del acto en el Clínicas.

Por el palco de autoridades en el histórico edificio universitario corrió un viento helado. Como el saludo que el gobernador le dispensó a la rectora. De la Sota ni siquiera la mencionó en su discurso y tampoco le dirigió la palabra una vez finalizada la ceremonia. El entorno de la rectora dice que Scotto se enteró del acto y de la presencia de De la Sota por el llamado casual de un no docente de Ciencias Médicas. Por eso llegó tarde, ante la sorpresa de los organizadores, quienes no la esperaban.

Estrategia. Hace tiempo que la relación entre Scotto e Irico no es la mejor.

El decano de Ciencias Médicas se queja por lo bajo del maltrato y la intolerancia que recibe desde el Rectorado.

En cambio, allegados a Scotto aseguran que nunca antes Ciencias Médicas ha recibido el apoyo económico y administrativo como en esta gestión.

Un funcionario muy cercano a la rectora asegura que Scotto y su equipo ayudaron mucho a Irico a sacar a flote a la facultad, cuando este tenía nula experiencia de gestión.

Más allá de eso, ayer quedó en evidencia que el delasotismo está dispuesto a jugar en la política universitaria. Y eligió a Irico para establecer una “cabecera de playa”, en un teatro de operaciones que siempre le fue esquivo al peronismo.

Por eso hay algo más que un presunto percance protocolar: como coletazo de su pelea con la Nación, De la Sota quiere que el próximo rector, sea quien fuere, no tenga extracción kirchnerista.

La cuestión es que la política universitaria tiene modos que, muchas veces, no son interpretados correctamente muros afuera. Los votos para rector se colectan en otro lado.