Los K quieren replicar el actual presupuesto
El ministro de Economía admitió que si no se aprueba una nueva ley, recurrirá a la que está vigente. Es una reacción a la fuerte embestida de la oposición, que incluyó denuncias de coimas.
Buenos Aires. Luego el escándalo de ayer en la madrugada durante el tratamiento del presupuesto 2011 en la Cámara Baja, que incluyó denuncias de la oposición de compra de votos por parte del oficialismo, el Gobierno nacional resolvió no dar el brazo a torcer y encaró un férreo contraataque. Tras una ajustada votación, toda el arco anti-K decidió mandar de nuevo a la Comisión de Presupuesto y Hacienda el plan de gastos que elaboró el Ejecutivo para intentar allí encontrar los consensos que no aparecieron en la sesión. Pero desde Seúl, el ministro Amado Boudou dijo que el Gobierno "administrará los mecanismos necesarios" y puso de relieve lo que hasta ahora era el plan B del oficialismo: aplicar a partir de enero nuevamente el Presupuesto 2010, evitando todos los controles legislativos, un escenario que buena parte de la oposición teme ya que el nivel de "discrecionalidad" en el gasto sería total en pleno año electoral. Esta hipótesis fue abonada ayer también por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en diálogo con la prensa. De este modo, el Gobierno también trata de victimizarse y acusará a la oposición de ponerle palos en la rueda a la gestión de la Presidenta.La posibilidad de que Cristina Fernández aplique otra vez el Presupuesto de este año se debe a que el Gobierno tiene la convicción de no cambiarle una coma al proyecto que diseñó Economía y hay serias diferencias entre la oposición dura (radicales, peronistas disidentes, macristas y cívicos) y la centroizquierda. Por eso, es probable que el martes no haya avances en la Comisión de Presupuesto y el miércoles el tema llegue al recinto en posición de punto muerto. Por otro lado, todo el Gobierno se abroqueló para refutar las denuncias que desde la Cámara lanzó Elisa Carrió (CC) cuando la oposición, por la ausencia de 27 diputados, perdió una votación y no logró pasar a un cuarto intermedio. "Acá la Banelco es de Cristina Kirchner", dijo la líder opositora y apuntó las sospechas contra el jefe de Gabinete, quien ayer la desafío a mostrar los "mensajes de textos" que –Carrió aseguró– muchos diputados opositores recibieron y la acusó "cacatúa" y de tener una "débil condición psíquica". Investigación. La seria acusación de Carrió será investigada a partir del martes por la Comisión de Asuntos Constitucionales, que preside la duhaldista Graciela Camaño. Se espera que por allí pasen las dos diputadas que confesaron en pleno recinto haber recibido presiones del Gobierno. Una de ellas es Cynthia Hotton (ex lopezmurphista), quien aseguró que desde el bloque kirchnerista le ofrecieron cargos –asistentes– y apoyo a "mis proyectos del corazón", en alusión a su lucha "contra el aborto y por la vida". Ayer, el ultrakirchnerista Carlos Kunkel buscó transformar a Hotton en la denunciada. "Algunos de los que anduvieron buscando los sobres tuvieron después el tupé de decir que habían sido tentados", dijo y dio a entender que hay pruebas que comprometen a la diputada derechista. Ante esto, ayer Hotton sacó un comunicado en el que aseguró que bajo ningún concepto aportará el nombre de la persona que en teoría intentó sobornarla. Otra denunciante es la radical santacruceña Elsa Álvarez, quien también desde el recinto dijo que recibió un llamado de un importante funcionario de la Casa Rosada. Fuentes del bloque de la UCR aludieron en voz baja a Julio De Vido. La intención de la Coalición Cívica es que además de Hotton y Álvarez pasen por Asuntos Constitucionales otros 15 diputados que habrían recibido "presiones". Los ojos están puestos en cuatro diputados macristas y los cuatro radicales que responden a los gobernadores de Río Negro, Catamarca y Corrientes. En Diputados, luego de la extenuante y bochornosa sesión que terminó en la madrugada de ayer, parece que todos están sospechados.

