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Los juristas restan chances a Giacomino

Cuatro especialistas evaluaron que la ley no deja resquicios para contabilizarle un solo mandato y no dos. Los giacoministas dicen tener otras opiniones favorables.

06 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Los juristas restan chances a Giacomino

A más de un año de distancia de la probable fecha de los próximos comicios municipales de Córdoba, nadie puede aventurar con algún grado de certeza cuál será el escenario político del kirchnerismo en Córdoba, y menos aún del actual intendente, Daniel Giacomino, a la hora de que esa fuerza esboce su propuesta electoral para la Capital. Pero sí está claro que la vocación reeleccionista que oficializó Giacomino encontrará un duro escollo legal, debido al impedimento que le fija la Carta Orgánica para pretender un tercer período (ya fue viceintendente entre 2003 y 2005).

Consultas realizadas con distintos especialistas en Derecho municipal no dejan casi rendijas como para forzar una interpretación jurídica que le abra la puerta a la pretensión del intendente de postularse para otro mandato. El rechazo de los juristas es casi unánime y con un argumento excluyente: consideran que no hay margen para contabilizarle sólo el actual período a Giacomino e ignorar el que tuvo como viceintendente porque no lo completó, porque la Carta Orgánica Municipal no hace esa distinción.

Los juristas Antonio María Hernández, Víctor Marcellino, Alberto Zarza Mensaque y Guillermo Barrera Buteler señalaron que no hay forma de interpretar de otra manera la norma, que es muy precisa respecto a que autoriza solo una reelección consecutiva. El mismo criterio tendrían los vocales del Tribunal Superior de Justicia.

Cerca del intendente, en tanto, dicen tener ya aceitados contactos con algunos constitucionalistas de renombre nacional que podrían avalar el intento reeleccionista. Aún así, no muestran todavía su estrategia. "Hay cartas que todavía no se pueden jugar", dicen, con un halo de misterio.

Un punto que tampoco está claro es qué vía procesal intentará Giacomino para tener una respuesta legal sobre el asunto. En este renglón hay opiniones encontradas. Una alternativa sería iniciar ante un juez una "acción declarativa de certeza" sobre el artículo de la Carta Orgánica, aunque esa operatoria es habitual en al ámbito civil, no así en el plano electoral; otra sería tratar de plantear la inconstitucionalidad de la norma; y por último, el camino más directo: inscribirse como candidato, y, ante un eventual rechazo de la junta electoral o impugnaciones, apelar ante las instancias superiores. Claro que este último caso supone esperar hasta el último momento, cuando la campaña estaría marcha.

Repasando otros casos de reelecciones forzadas, hay diferencias notables. Eduardo Angeloz (UCR) accedió a su tercer período como gobernador de Córdoba con un polémica interpretación de la Constitución, pero venía de ser candidato a presidente. Carlos Menem (PJ), en tanto, directamente modificó la Constitución nacional en 1994 para poder ser reelecto. Claro que, para encarar esas arremetidas, Angeloz y Menem tenían poder y fuertes chances de ser votados. Giacomino no tiene partido propio y ni siquiera controla el Concejo Deliberante.

El pasado fin de semana, cuando oficializó ante unos 200 funcionarios que luchará por ser reelecto, Giacomino casi no reparó en estas cuestiones y eligió apoyarse en su propia historia reciente. "En 2007, muchos me daban casi por muerto porque en ese momento ‘el’ candidato (del Frente Cívico) era (Héctor) Campana, pero pateé el tablero y terminé siendo yo el candidato. Ahora tampoco dan mucho por mí, pero voy a ser candidato", se envalentonó, luego de que en la Quinta de Olivos Néstor Kirchner lo habilitara a iniciar esa aventura.

A las reacciones lógicas que el tema generó en la opinión pública, Giacomino intentó morigerarlas durante la semana, relativizando su futuro personal. "A la gente le importan un pito las elecciones. Quiere gestión", dijo, aunque no renegó de sus aspiraciones. Solo las confinó, por ahora, al ámbito de la discusión interna con sus colaboradores.

En el giacominismo algunos dirigentes reconocen que, en realidad, la estrategia trazada era justamente esa: instalar el tema en público ahora, para amortizar cuanto antes las críticas, y después seguir trabajando por abajo en el tema.