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Los esperamos en el segundo piso

Hay un nosotros que necesita que oficialistas y opositores encaren de una vez la escalera y suban al segundo piso. No hacerlo es riesgoso: podemos terminar todos en el subsuelo. Otra vez.

01 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
Los esperamos en el segundo piso

Ayer, dos muy prestigiosos economistas, Roberto Frenkel y ­Ricardo Arriazu, plantearon dos perspectivas parcialmente disímiles, en el coloquio de la Unión Industrial de Córdoba. Un poco más optimista, Arriazu remarcó que Argentina no necesitará un "macroajuste" (porque no enfrenta el riesgo inmediato de una crisis de balanza de pagos), sino "microajustes" para ­corregir todo aquello que la ha llevado a dejar de crecer y crear buenos empleos: inflación, déficit fiscal, presión impositiva récord, pérdida de competitividad, déficit energético, decadencia de la infraestructura, destrucción del sistema de precios, entre otros.Frenkel sostuvo que las actuales políticas son insostenibles, precisamente porque, si no se cambian, enfilan hacia una crisis en la ­balanza de pagos (que es cuando el país se queda sin recursos para afrontar necesidades financieras o productivas que debe procurarse en el exterior). "Sencillito: es una economía reprimida. ¿Cuánto puede durar hasta hacerse insostenible? No lo sé. Pero que va a ocurrir, va a ocurrir", dijo."Soy pesimista. No veo que en la política, en la campaña electoral, se hable de estas cosas", agregó Frenkel.Si se suman Arriazu y Frenkel, el diagnóstico podría ser: se necesitan microajustes, pero los políticos no los están ni hablando. ­Capaz que muchos ni los vean. Otros preferirán disfrutar de los aplausos mientras se pueda.Por ende, deduce uno, si la política elude hablar en serio de los problemas, en algún momento sobrevendrá el macroajuste. Como esos que se nos vinieron encima otras veces. Que fueron impuestos por la "realidad", porque los personalismos políticos, en el fondo, habían abdicado con cobardía y egolatría de su responsabilidad de encontrar, pactar y conducir soluciones razonables, que tuvieran el menor costo o el mayor beneficio social posible.Hiperinflación, hiperde­sempleo, default . ¿Se acuerdan? Sobrevinieron cuando ya era tarde para "la política". Fueron hechos crudos. Contrabando de fotos. En el mismo evento, el politólogo Daniel Zovatto cerró su exposición diciendo que no se observa, ni en Argentina ni en Córdoba, un "segundo piso" de la política. Un espacio donde se deje de lado el aspecto agonal de la política –el del juego, la "chicana", la disputa de espacios–, en la que puedan cocinarse acuerdos y políticas de fondo. "Volvió la política", suele repetir el siempre autocomplaciente coro de los gobiernos kirchneristas.Al primer piso, volvió. La foto contrabandeada con un Papa al que hasta hace pocos ellos mismos acusaban de colaboracionista con la dictadura es el ejemplo más simbólico de esta política de primer piso. La cancelación de una competencia electoral mínimamente equilibrada por el uso faccioso y discrecional de los incomparables recursos del Estado nacional es, tal vez, la más dañina de estas prácticas.Hay un nosotros que necesita que oficialistas y opositores encaren de una vez la escalera y suban al segundo piso. No hacerlo es riesgoso: podemos terminar todos en el subsuelo. Otra vez.