Los entuertos políticos de un drama personal
La bancarrota financiera de Marcelo Falo sigue deparando sorpresas. Javier Cámara.
La bancarrota financiera de Marcelo Falo sigue deparando sorpresas. La historia tiene de todo: origen todavía no explicado con precisión; montos millonarios; aristas sorprendentes como la del médico acreedor que denunció que el dinero que le prestó a Falo era para la próxima campaña electoral del PJ; y consecuencias políticas impredecibles. Todo, a escasos meses de la elección del próximo gobernador. Lo que comenzó siendo un problema personal –a eso intentó reducirlo el propio Falo cuando dijo que les había prestado dinero a dos amigos insolventes–, se hizo público a raíz de las responsabilidades funcionales del protagonista. Sus responsabilidades del pasado, del presente y del futuro. Las que tuvo durante la gestión de José Manuel de la Sota; las que tenía en el bloque oficialista de la Unicameral hasta que renunció por el escándalo de los cheques sin fondos; y las que podría haber llegado a tenersi prosperaba su candidatura a intendente de Córdoba, o si prospera la de su ex jefe político que quiere volver a ser gobernador.Falo manejó poder y mucho dinero estatal mientras fue secretario General de la Gobernación y luego de Información Pública. Negoció con los sindicatos, controló la pauta publicitaria y propagandística del Gobierno; administró subsidios y fondos (como el polémico Fondo del fuego), grandes movilizaciones (como el traslado de los habitantes de las villas a los barrios ciudades) y fue, sobre todo, la voz de De la Sota.Por eso, en la bancarrota de Falo, sus enemigos quieren ver, también, la del ex gobernador. Es lo que argumentan algunos dirigentes del delasotismo mientras los juecistas y los radicales se frotan las manos. En el oficialismo, donde crece la ansiedad porque "El Gallego" no sale "a la cancha" como candidato, tampoco descartan que la eficacia y puntillosidad de la Afip para precisar los millonarios movimientos financieros de Falo, justo ahora, tengan una motivación; algo que ver con algunas de las jugadas preelectorales que el kirchnerismo despliega desde la Casa Rosada para asustar a sus enemigos o para convencer a sus aliados.

