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Política

La unidad opositora, el temor que enciende alarmas en el Panal

Hay voces en el PJ de Córdoba que analizan un “plan B” si no hay garantías de secundar a Juntos por el Cambio en el tablero electoral.

27 de mayo de 2021, 00:00
La unidad opositora, el temor que enciende alarmas en el Panal
Vigo. La diputada nacional busca una banca en el Senado, pero no será fácil. Schiaretti impulsa a su mujer para llegar a la Cámara Alta. (Pedro Castillo/archivo)

¿El reciente paso avasallante de Mauricio Macri por Córdoba terminó de detonar los puentes que unen a esa inestable sociedad política? ¿O, por el contrario, hará las veces de ordenador de las frenéticas discusiones que se dan en el espacio con vistas a los comicios legislativos? ¿Qué efectos colaterales podría tener el resultado de esa dinámica para el peronismo cordobés? Estas preguntas atraviesan por estas horas a la coalición opositora Juntos por el Cambio y también a Hacemos por Córdoba.

En el Centro Cívico, con encuestas en mano, se siguen con creciente inquietud los movimientos del principal adversario electoral. El gobernador Juan Schiaretti no tiene duda de que, como sucedió en 2019, el PJ cordobés volverá a quedar en medio de una contienda electoral en la cual la antinomia entre K y anti-K será la protagonista principal.

Todo lo que no sea kirchnerismo y antikirchnerismo explícito –el peronismo de Córdoba no forma parte de este segundo lote, por varios factores– será parte del decorado electoral.

Ese es uno de los principales temores que sobrevuelan en el Panal. Si Macri como principal símbolo refractario del Gobierno nacional, y por añadidura Juntos por el Cambio, sintetizan el voto anti-kirchnerista/cristinista/albertista, la porción objetiva disponible para el discurso otra vez prescindente del Panal asoma diminuta.

En el PJ, hay quienes se entusiasman mucho con más de una canasta opositora. Crecerían así las chances de hacer permear un discurso no alineado, aunque no del todo confrontativo con la administración de los Fernández, el tono que imagina hoy el Centro Cívico como adecuado para surfear el proceso electoral sin destruir relaciones con la Casa Rosada.

La idea extendida entre los schiarettistas, de no compartir listas legislativas con el Frente de Todos, tiene como contracara una muy probable consecuencia ya conocida: ser carne de la picadora electoral, cuya cuchilla es afilada semana a semana por la célebre grieta.

La consecuencia que subyace de esa encrucijada política toma forma de abismo electoral, y tiene nombre y apellido: Alejandra Vigo. La por ahora candidata para la Cámara Alta tiene por delante una dura disputa con el senador Carlos Caserio, quien representa en la provincia los intereses del Frente de Todos. De las tres bancas que se renuevan, sólo una será disputada en un mano a mano que ya se presume podría ser muy parejo.

En el Panal, y en despachos legislativos oficialistas, comienzan a trazarse escenarios alternativos. Hacemos por Córdoba concluyó tercero en las legislativas de 2019. El costo de afrontar ahora un resultado similar no sería el mismo: los comicios provinciales están más cerca y la apuesta por Vigo es una jugada personal del gobernador.

Hay voces en el PJ de Córdoba que ya hablan de un “plan B” si no hay garantías de secundar a Juntos por el Cambio en el tablero electoral.

Macri, ordenador a los golpes

El estridente paso del expresidente Macri por Córdoba mantiene todavía convulsionados a los socios locales. El radicalismo, en especial el sector que responde a Mario Negri, aún se pregunta “por qué a mí; por qué ahora”. Se interpreta que Macri fue “ingrato” al decir que el excandidato a gobernador por Córdoba Cambia no reunía las condiciones de gestor necesarias para conducir la Provincia.

A Negri, como al resto de los dirigentes que quieren ser parte de las listas de la coalición, les quedó claro que la apuesta del expresidente por Gustavo Santos va en serio. Incluso, que ese apoyo está por encima de los números que hoy ubican al exministro de Turismo con un alto desconocimiento entre la ciudadanía. “Me van a ver seguido por Córdoba”, prometió Macri días atrás, adelantando que el sostén será permanente para su elegido.

Como sea, en el negrismo están lejos de tirar la toalla. Cualquier acuerdo que incluya al radicalismo depende ahora de la firma de Marcos Carasso, flamante titular de la UCR e incondicional del jefe del interbloque opositor en Diputados.

Mauricio Macri almorzó en Córdoba con dirigentes de Juntos por el Cambio. (Juntos por el Cambio)
Mauricio Macri almorzó en Córdoba con dirigentes de Juntos por el Cambio. (Juntos por el Cambio) (Juntos por el Cambio)

Aunque pueden discutirse las formas, con su estilo frontal y apuntado por sus críticos como “poco político”, Macri marcó una línea de ordenamiento unívoca: quien desafíe a Santos lo desafiará a él. Esa directriz, además, cuenta con el aval tácito de Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal. Ninguno de los tres contradirá en este turno la opinión de Macri en Córdoba.

Anoticiados de esa realidad, y a poco más de un mes y medio del cierre de listas, se multiplican las reuniones entre distintas facciones de Juntos por el Cambio. Las diferencias persisten, pero comienza a hablarse de “unidad” y “lista única”. Justo lo que quiere Macri y lo que menos le conviene al PJ.