La primavera promete reverdecer los conflictos
Tiene cuatro patas, ladra, mueve la cola y hasta muerde. Pero parece que nadie está autorizado a deducir y asumir con claridad que se trata de un perro. Nos siguen diciendo que tiene cara de vaca. Y lo peor: se supone que debemos creerles. Rubén Curto.
Tiene cuatro patas, ladra, mueve la cola y hasta muerde. Pero parece que nadie está autorizado a deducir y asumir con claridad que se trata de un perro. Nos siguen diciendo que tiene cara de vaca. Y lo peor: se supone que debemos creerles. La escalada de conflictos sectorizados con argumentos recurrentes e intensidad creciente que están propagando los empleados municipales en cada dependencia para nada sugieren que se trata de hechos aislados, desconectados entre sí.El barniz de demandas laborales específicas que intenta adornar cada conflicto singular no logra tapar una obviedad mayúscula: el Suoem comenzó a elongar y calentar los músculos para afrontar la única pelea de fondo que le interesa dar con el Ejecutivo, que es la definición de qué parte de la torta total de recursos se llevarán los salarios.El gremio y el intendente Ramón Mestre acordaron tiempo atrás que septiembre era la fecha de largada para esa pulseada. Con una puntualidad y apego digno de mejores causas, el Suoem salió ahora a recordar aquel compromiso. Y lo hace después de las reiteradas referencias del Ejecutivo a la escasez de la caja que administra y, consecuentemente, el mínimo margen de que dispone para fijar una pauta salarial cumplible.Los focos de conflicto gremial ya involucraron a las áreas administrativas del Palacio 6 de Julio, a los cementerios, y al Hospital Urgencias, entre otras dependencias, mientras que la grilla de programación anuncia para la próxima semana el turno de las áreas operativas.No hace falta ser un visionario para prever que en las próximas semanas poco y nada funcionará en la Municipalidad y que hasta debajo de las piedras surgirán expedientes por reclamos de deudas salariales viejas y carencias de insumos. Es la escenografía típica de época.El Suoem hace un culto de aquella regla básica de la política que manda posicionarse con la mayor fortaleza política antes de sentarse a la mesa de negociaciones. El tema es que, tratándose de la ciudad, esa actitud nos cuesta carísimo en materia de servicios no prestados y horas no trabajadas (que igual se pagarán).De tanta veces vista, esta película ya perdió atractivos. La historia reciente muestra que pueden cambiar los actores, pero el guión nunca se modifica. Otra vez, el ruido de asambleas preanuncia que el show está por comenzar. Ningún cordobés podrá perdérselo.

