La paradoja de las encuestas a boca de urna
Cerrado el acto electoral, se desató la puja comunicacional.
Las encuestas realizadas hoy a boca de urna comparten una misma limitación estadística: incluyen un margen de error en sus resultados.
Casi todos esos sondeos están indicando: la primera posición para Daniel Scioli, la segunda para Mauricio Macri y un muy posible escenario de segunda vuelta porque no se cumplirían los recaudos de piso y diferencia con el seguidor que marca como obligatorios la Constitución nacional.
Pero esto, que podría sugerir la inevitabilidad del balotaje, es también lo que podría garantizar al oficialismo un triunfo en primera vuelta. ¿Por qué? Porque las diferencias serían tan lábiles que entran dentro del margen de error.
De manera que a esta hora no se puede afirmar ningún escenario definitivo. Y eso abre una puja de posicionamientos comunicacionales.
El aparato de medios estatales o paraestatales afirma que ganó Scioli. Un eufemismo que puede significar al mismo tiempo: que salió primero, o que le alcanzó para zafar del balotaje. No es lo mismo, pero siempre impacta.
En el comando de Cambiemos sostienen lo contrario: dicen que habrá segunda vuelta. Al no conocerse las diferencias en las que se basan, sólo se está prediciendo una espera hasta el escrutinio definitivo. No es lo mismo que afirmar un triunfo, pero también impacta.
De modo que habrá que esperar al menos dos jalones más: el de las 21, cuando se libera la difusión de encuestas y el de las 23, cuando empiecen a conocerse los datos oficiales que prometió la Dirección Nacional Electoral.
Aún así, la incertidumbre podría prolongarse. El balotaje es una segunda elección, que sólo se convoca con el escrutinio definitivo. Cuando se terminan de disputar votos recurridos e impugnados. Una semana después de larga noche de hoy.

