La nueva consigna: limpios y movilizados
Con la puesta en marcha del nuevo sistema de transporte, Mestre puso sobre la mesa una de las dos principales apuestas de su gestión. La otra es la recolección de residuos.
Si a sus dos primeros discursos anuales como intendente Ramón Mestre los forjó bajo la épica de la "reconstrucción" de una ciudad supuestamente devastada por una "tormenta perfecta" y la necesidad de sentar bases sólidas de gestión –sobre todo económicas– a largo plazo, ayer aflojó un poco la cincha en ese sentido. Ya no hubo tantas apelaciones al esfuerzo ciudadano, al ajuste permanente y a la remanida frase, que tanto repite el intendente, de "hacer lo que se debe y no lo que quede bien".Con la puesta en marcha del nuevo transporte, Mestre tiró sobre la mesa, para la valoración ciudadana, una de las principales apuestas de su gestión, junto con el replanteo del servicio de recolección de residuos, que también debería alumbrar en el transcurso de este año.En el primer caso, tiene cartas para mostrar. Lejos de la huida despavorida de empresas privadas y la forzada aparición de Tamse, que marcaron a fuego la fallida licitación del servicio en 2001, hoy hay dos firmas nuevas y 430 colectivos flamantes en las calles. El funcionamiento del diseño está por verse. Por eso el pedido oficial de "paciencia" a los vecinos.Con la basura es más complicado, porque los costos se disparan y tampoco está resuelto todavía el nuevo predio de enterramiento final. Encima, la inflación desbocada patea en contra. Pero igual este año es el decisivo para intentar dar una vuelta de página en esa prestación.2014 no debuta precisamente como un año amigable para intentar locuras ni prometer grandes realizaciones. La mayoría de las jurisdicciones apuesta a "hacer la plancha" y esperar tiempos mejores.Se presume una caída en la actividad económica, alta inflación y virtual desaparición del crédito, que ya de por sí venía siendo muy escaso para los gobiernos locales.En ese contexto, ciertamente la Municipalidad no encarará las grandes obras de infraestructura que no pudo hacer hasta ahora. Con lo que insumen la masa salarial y la limpieza de la ciudad, es muy poco el excedente de recursos disponibles para "dar vuelta" la ciudad con obras y realizaciones. El déficit en ese punto lleva más de una década.Con casi 300 millones de pesos para el plan de trabajos públicos, Mestre apuesta a pavimentar 300 cuadras y encarar varias redes de cloacas, como los desafíos más relevantes para este año. Si la inflación anual proyectada supera el 40 por ciento, las previsiones presupuestarias quedarán desfasadas en al menos 10 puntos y, se sabe, la primera variable de ajuste en tal caso puede ser un recorte en obras. Más aún con una paritaria salarial con el Suoem todavía abierta, pero a la que nadie imagina por debajo de un 30 por ciento. Para bien o para mal, según como le salgan las cosas en la realidad, el tercer año de Mestre será recordado como "el de los servicios". Y en esos dos temas (transporte y basura) se juega buena parte de la valoración sobre su gestión como intendente.

