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La muerte del fiscal Nisman sacude al país

El funcionario judicial que denunció a la Presidenta de encubrir a terroristas iraníes apareció muerto con un tiro en la cabeza. La Justicia investiga si fue un suicidio inducido.

20 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
La muerte del fiscal Nisman sacude al país
Reclamos. Plaza de Mayo fue el epicentro de protestas y marchas de repudio ante la muerte de Nisman. La gente se convocó a través de las redes sociales. Varios portaron carteles con la consigna “Todos somos Nisman” (AP)

En estado de conmoción y bajo un extendido manto de sospecha. Así transcurre el devenir de la Argentina desde que en las primeras horas de ayer se conoció la muerte del fiscal federal Alberto Nisman, el funcionario judicial que cinco días antes de este impensado desenlace sacudió los cimientos del poder al denunciar a la presidenta Cristina Kirchner y a un puñado de estrechos colaboradores de desviar la investigación para encubrir a los iraníes acusados de perpetrar el atentado en 1994 contra la mutual judía Amia, que dejó 85 muertos. Nisman murió por el impacto de una bala calibre 22, que salió del arma que se halló al lado del cuerpo. La madre del fiscal fue quien encontró el cadáver, extendido sobre el piso del baño. Lo hizo tras forzar la puerta del departamento en el que vivía, con la ayuda de un cerrajero, luego de que la víctima no contestara durante el domingo por la tarde llamados telefónicos, ni de su entorno íntimo, ni del personal de la Policía Federal que lo custodiaba en su piso ubicado en la Torre Le Parc, en Puerto Madero.A media tarde de ayer, la ­fiscal Viviana Fein, a cargo de la investigación, aseveró que "no hubo intervención de ter­ceras personas" en la muerte de Nisman. Lo hizo luego de finalizada la autopsia, confirmando que fue el fiscal quien se descerrajó un tiro a la altura de la sien. Antes, durante la madrugada, el juez Manuel De Campos había informado la muerte de Nisman. Consultada sobre las ­hi­pótesis de la investigación, Fein aseveró: "No des­cartamos ninguna", entre ellas un suicidio instigado por terceras personas. Fein confirmó que el arma utilizada por Nisman le había sido entregada "meses atrás" al fiscal por un "allegado". Desde el entorno del funcionario encargado de investigar la causa Amia aseguraron que trabajó durante todo el fin de semana en la presentación que debía realizar el lunes en el Congreso. Nisman había prometido, en el marco de una reunión de la Comisión de Legislación Penal, aportar "pruebas contundentes", sobre la base de escuchas, que involucraban a allegados de la Presidenta. El kirchne­rismo–había adelan­tado– lo esperaba "con los tapones de punta". La hipótesis del suicidio fue abonada desde el primer momento por el Gobierno nacional, incluso antes de conocerse los resultados de la autopsia. "Todos los caminos conducen a un suicidio", aseguró Sergio Berni, el secretario de Seguridad de la Nación. Berni fue el primer funcionario nacional de anoticiarse de la muerte. También fue quien, de madrugada, le informó de lo sucedido a Cristina Kirchner. La reacción de la mandataria fue de una "sorpresa muy fuerte", indicó el secretario. Recién anoche, a través de una carta publicada en las redes sociales, la Presidenta opinó del tema. Puso el acento en preguntarse por qué Nisman retornó antes de sus vacaciones. Y habló de un complot supuestamente encabezado por medios de comunicación. "¿Es casualidad también que ese mismo día 12, que el fiscal regresa imprevistamente al país, el diario Clarín titula: 'Más de 4 millones, de pie contra el terror en Francia'?" Desclasificados En medio de la conmoción social y las críticas de todo el arco opositor por el tratamiento "hostil" al que había sido sometido Nisman por el kirchnerismo tras su denuncia, el Gobierno informó que autorizó la desclasificación de los archivos secretos de la ex-Side. Se trata de una acción que había solicitado el fiscal fallecido y no respondida hasta ayer por la administración K. La repentina orden llegó a través de una nota oficial de la Secretaría de Inteligencia (SI), a cargo de Oscar Parrilli, que notificó a la jueza federal María Romilda Servini de Cubría que, por "expresa instrucción de la Presidenta de la Nación", autorizó desclasificar la información de inteligencia. Con matices, diferentes ­dirigentes de la oposición desconfiaron en principio del suicidio, pero tras la confirmación de que fue el propio fiscal quien se quitó la vida, hicieron hincapié en la idea de un "suicidio inducido". Todo el arco no oficialista se mostró shockeado por la muerte y pidió una "rápida" e "inde­pendiente" investigación judicial tanto de la muerte de Nisman como de la denuncia que había formulado contra la jefa del Estado. El estupor que generó la noticia trascendió el ámbito político y nacional. El hecho se propagó rápidamente por las redes sociales, medios electrónicos argentinos y fue reproducido por los principales portales noticiosos del mundo.