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La disputa sindical, traba para salir del conflicto

La pelea entre el SEP y la UTS por el control de los profesionales de la Salud es un escollo para salir de la larga protesta en los hospitales públicos de la Provincia. Luis Kempa.

29 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La disputa sindical, traba para salir del conflicto

Más allá de los legítimos reclamos salariales de los equipos de Salud y del resto de los estatales, una de las principales trabas para superar el conflicto hospitalario radica en una disputa sindical. Es muy probable que la protesta que por casi dos meses paralizó la salud pública se hubiera solucionado si no fuera por la ya vieja pelea que mantienen el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) y la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS). El SEP tiene la personería gremial para negociar con el Gobierno los salarios de la administración, incluido el personal de Salud. En los últimos años los médicos comenzaron a sentirse poco representados por el sindicato que conduce el peronista José Pihen. La razón de esa disconformidad no pasa por lo ideológico sino por el bolsillo. El gremio estatal, por su número de afiliados, tiene la legalidad para negociar y firmar anualmente la pauta salarial.Desde hace varios años, en ese reparto, los profesionales de la Salud fueron perdiendo terreno, ya que en esa distribución –que el sindicato digitó y el Gobierno avaló– el SEP privilegió al grueso de sus afiliados.La consecuencia fue que la pirámide salarial se acható y, por caso, la diferencia entre un médico y una enfermera no supera los 500 pesos.Sin personería gremial, la UTS, conducida por un médico, fue ganándose a los profesionales de la Salud y, a fines de septiembre, explotó el reclamo salarial impulsado por esa agrupación y otros sectores independientes.Cuando el SEP firmó a principios de año la pauta del 27,5 por ciento de suba salarial para 2011, la conducción expresó su conformidad.La óptica cambió cuando la UTS lanzó la protesta quejándose de los bajos sueldos y el Gobierno, conciente de ese atraso, les prometió una mejora en octubre, pero tuvo que dar marcha atrás ante el pedido general de aumento de los estatales. Un reclamo imposible de satisfacer con la sequía fiscal de la Provincia. El SEP tomó nota de que estaba perdiendo los afiliados de Salud y salió a pelear esa franja, endureciendo su postura al máximo. Paradójicamente, el jefe del sindicato se vio obligado a arremeter contra el oficialismo, del cual formará parte en dos semanas como legislador.