La culpa, ese pequeño escozor
Mientras una cámara federal ordenaba profundizar la investigación del jefe del Ejército, César Milani, en la causa por la desaparición del soldado Alberto Ledo, el general sospechado se abocaba a la organización de una fiesta fastuosa, que se desplomó ayer cuando trascendieron los detalles del despropósito.
Mientras una cámara federal ordenaba profundizar la investigación del jefe del Ejército, César Milani, en la causa por la desaparición del soldado Alberto Ledo, el general sospechado se abocaba a la organización de una fiesta fastuosa, que se desplomó ayer cuando trascendieron los detalles del despropósito.
"¿Qué es ese pequeño escozor casi ritual?", se preguntaba en diciembre pasado el intelectual Horacio González en un artículo titulado "Laculpa". Fue una voz solitaria que se alzó en el oficialismo manifestando la disconformidad con el nombramiento del jefe del Ejército. Semanas después, el columnista del programa 6, 7, 8 , Edgardo Mocca, justificó esa decisión otorgando prioridad conceptual al argumento de la raison d'etat por sobre la interpelación moral que implica la presunción de un crimen de lesa humanidad.
“¿La conciencia tiene tantos planos sigilosos y signos de autoexculpación que logra convertir en no-saber lo que se sospecha saber? ¿En verdad se puede vivir en continuo estado de pretexto, haciendo excepciones en nuestro favor?”, decía González, menos condescendiente. Milani fue entonces una contradicción para la política de derechos humanos del Gobierno nacional. El secretario Martín Fresneda quedó entrampado entre una denuncia por ocultamiento de información sobre los antecedentes del militar y el rechazo hecho público por el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels).
Pero fue la Presidenta quien laudó en favor de Milani, para quedar también ella en medio del laberinto.

