La clave del éxito se podrá medir con el tiempo
Una de las máximas elementales sobre cómo convertir algo en exitoso es saber qué se quiere conseguir. Y, lógicamente, trazar uamino que permita llegar a la meta. Mariana Otero.
Una de las máximas elementales sobre cómo convertir algo en exitoso es saber qué se quiere conseguir. Y, lógicamente, trazar un camino que permita llegar a la meta. Bajo esa premisa, la principal virtud del Plan Nacional Quinquenal de Educación Obligatoria, que presentó la Presidenta en el Teatro Gran Rex y ante una multitud, es que marca un objetivo al que se pretende llegar y que, además, se puede medir. No es poco, si miramos la errática ruta educativa del país en las últimas décadas.Una cuestión aparte, y discutible, es si esas políticas públicas son acertadas o no, y si son posibles de concretar y aplicar en el tiempo establecido. Si hay dinero, si hay recursos humanos, si hay capacidad de implementación, si hay fuerza para vencer la burocracia y la abulia ancladas en ciertas instituciones. Objetivamente, cinco años parece un tiempo prudente para trabajar y observar cambios; ya se sabe que en educación, las transformaciones asoman a largo plazo.Cristina Fernández insistió ayer en que la Argentina puede exhibir algunas buenas cifras. Habló de las tasas de asistencia a la escuela y de la disminución del trabajo infantil en los últimos tiempos, en comparación a otros países de latinoamericanos. Pero, inevitablemente, los datos se vieron opacados por otros, preocupantes, que revelan que más de 280 mil adolescentes de entre 14 y 17 años abandonaron la escuela o nunca asistieron (el 10 por ciento de los adolescentes), y 50 mil niños de 5 a 13 también desertaron en el país. Cómo atraerlos al sistema y evitar que otros se vayan, es la cuestión.Lo cierto es que el plan quinquenal, aprobado por todas las provincias en diciembre pasado, plantea metas progresivas hasta 2016: fusionar primero y segundo grado como un bloque pedagógico, duplicar la cantidad de escuelas con jornada extendida, resolver la sobreedad, incrementar la tasa de escolarización entre los 14 y 17 años y mejorar el índice de egreso. También se pretende que en 2016 las escuelas cumplan con 190 días de clase, renueven los procesos de enseñanza y midan las mejoras de los alumnos. No es novedad, pero del plan a la meta se vislumbra un largo camino.

