La ambigua marcha hacia la pesificación
A fines de octubre de 2011, el Gobierno comenzó a implementar las primeras restricciones a la compra de dólares. Luego, tomó otra docena de disposiciones, algunas de hecho y no escritas. A un año, el acceso al mercado de cambios aparece fuertemente limitado.
La pesificación de los vencimientos de deuda de Chaco y la implementación de más controles para los servicios al exterior que venden las agencias de viaje son dos capítulos más en la carrera de la pesificación forzada de la economía que comenzó hace casi un año.
Aunque ya se estaban aplicando medidas como las licencias no automáticas para la importación, las restricciones del libre acceso al mercado de cambios (la Presidenta pidió no llamarlo “cepo cambiario”) comenzaron cuando el Gobierno decidió que antes de comprar dólares los argentinos debían pedir autorización a la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).
Nunca estuvo muy claro cuáles eran los parámetros que se usaban para otorgar la validación o para determinar el monto, sólo se informó que se tendría en cuenta la capacidad contributiva de quien hacía el pedido. Este también fue el comienzo de la formación de un mercado paralelo (ilegal, por cierto) y del retiro de depósitos en dólares del sistema bancario.
Para reforzar esta medida (para el segmento de individuos) a partir del 1º de febrero se dispuso restringir más el acceso a las compras externas por parte de las empresas. Ese día comenzó a regir la Declaración Jurada Anticipada de Importaciones (DJAI) mediante la cual se debe pedir autorización a la Afip antes de realizar este tipo de operaciones.
Luego de unos meses, y con una nueva “ola” de fuga de capitales, el Gobierno decidió “ajustar el cepo”. Durante los primeros 10 días de mayo la Afip rechazó todos los pedidos para adquirir divisas, sin tener en cuenta montos ni situación fiscal del solicitante. Además, implementó varios cambios que se sucedieron los días siguientes en el aplicativo de la web donde se realizaba este trámite, incluyendo y eliminando opciones, hasta que a mediados de junio eliminó la alternativa de “ahorro” como destino.
En esa línea, a fin de mayo el fisco sí emitió una resolución para obligar a quienes viajaran al exterior y quisieran comprar dólares, a pedir autorización previa al organismo, antes de ir al banco o a una casa de cambios.
El 5 de julio, dos meses después de que la Afip cerró la posibilidad de atesorar en dólares, el Banco Central emitió una normativa donde prohibió que el público pudiera acceder al mercado de cambios con fines de “atesoramiento”.
Como la opción de viajar al exterior, comprando los pasajes, la estadía o un paquete completo en Argentina en pesos seguía vigente, en agosto se implementaron más limitaciones: en los primeros días, primero la Afip y unos días después, el Banco Central, dispusieron que para viajar a países limítrofes o de la zona Euro sólo se vendería la moneda del lugar de destino.
A fin de ese mes, Afip estableció para las operaciones desde el 1º de septiembre un recargo del 15 por ciento, que se podrá tomar a cuenta del pago de impuestos nacionales, para las compras con tarjeta de crédito en el exterior. Días después extendió la limitación a las operaciones con tarjeta de débito y a aquellas realizadas por Internet en dólares.
La resolución señalaba que las personas podían tomar ese pago para descontarlo de lo que tuvieran que abonar del Impuesto a las Ganancias o de Bienes Personales, pero el organismo recaudador nunca explicó cómo sería el procedimiento.
Hace dos semanas, los inversores se asombraron con la noticia de que la provincia de Chaco decidió pagar en pesos el vencimiento de un título emitido en dólares porque el Banco Central no le vendió las divisas necesarias. Por el bajo monto implicado y porque el organismo monetario y la Comisión Nacional de Valores (CNV) salieron a los pocos días a respaldar al gobernador chaqueño, en el mercado tomaron esta decisión como una pesificación de hecho de los bonos provinciales en dólares y muchos sospechan de una suerte de “globo de ensayo” para observar la reacción.
Así, el Banco Central confirmó, mediante un comunicado de prensa, que ninguna normativa lo habilita para vender dólares a emisores de títulos (públicos o privados) bajo la ley argentina. Aclaró, sin embargo, que los bonos del Estado Nacional sí se pagarán en dólares, cualquiera sea el origen legal.
El tema preocupa a los emisores de títulos privados, como las Obligaciones Negociables, ya que el BCRA no les vende dólares, pero las empresas tampoco quieren defraudar a los tenedores que no esperan recibir pesos.
La última medida, implementada legalmente el viernes, fue ampliar los controles a la compra de viajes al exterior en el país a través de operadores turísticos. Aún se desconoce cómo impactará la medida y el efecto que tendrá en la salida de viajeros del país para las próximas vacaciones.

