Isleños le restan importancia al bloqueo argentino
La falta de productos frescos es la principal consecuencia. Familias, con huertas propias.
Enviada especial a Puerto Argentino (Islas Malvinas)
La señal más evidente de los efectos del bloqueo que Argentina impone a los barcos mercantiles con bandera del gobierno local de las Islas Malvinas es la escasez de verduras, hortalizas y frutas de buena calidad. El bloqueo se inició en marzo de 2010 y desde entonces el Gobierno argentino ha pedido y obtenido la solidaridad de otros países latinoamericanos para amplificar el reclamo por la soberanía.Sin embargo, los isleños aseguran que eso ha incentivado la buena costumbre de tener una huerta y hasta un invernadero en sus jardines. "Al final, una medida negativa saca lo mejor de nosotros", nos dice Anthony Smith, guía de turismo local. "La vida aquí nunca ha sido fácil y sabemos adaptarnos. ¿No pueden llegar las verduras de Chile? Comemos de las congeladas o desecadas. Se nos terminan éstas, cultivamos las nuestras", asegura Corina Goss, gerenta y locutora de la radio Falkland Islands Station."Tal vez lo que más se extraña son ciertas frutas para los chicos, como bananas o frutas de carozo. Las bananas cuestan una libra (casi siete pesos) cada una", agrega Goss. En la capital de las islas no hay verdulerías. Lo que se ve en el supermercado principal de la capital, el West Store, son manzanas y peras chicas que vienen de Chile y se venden a tres libras el kilo (21 pesos, aproximadamente). Hay una especie de col parecida al repollo pero de hoja más gruesa (hay que hervirlo un rato), arvejas frescas, frutillas y arándanos, todo de producción local. Las frutillas están a siete libras (49 pesos el medio kilo). Un kilo y medio de papas cuesta tres libras (21 pesos). Lo mejor de la oferta es la lechuga hidropónica, de muy buena calidad a dos libras (14 pesos). Todo muy caro. El precio se abarata considerablemente si uno compra directamente en las granjas o huertas.En cuanto a la carne vacuna, las islas han desarrollado una producción propia de una calidad aceptable. También hay algo de cerdo, pollos argentinos (de Tres Arroyos) que llegan por Chile y, por supuesto, cordero. Además se consume carne importada de Gran Bretaña.Alex Olmedo es un chef chileno que se radicó hace 20 años en las Malvinas y administra el segundo hotel de la capital. Era dueño del único restaurant independiente de los dos hoteles principales. Se comía muy bien en la Brasserie de Alex y los residentes locales lamentan que haya cerrado. Hay sólo tres lugares como para salir a comer de noche. "Se me hizo imposible sostener la calidad de la Brasserie sin poder disponer de productos frescos y por la inflación generada por el bloqueo", asegura. –¿El bloqueo genera inflación? –Seguro. La falta de productos los encarece.Los precios son altos, sin dudas, pero otras consultas dan un resultado diferente. Juanita Brock, que está en la góndola de los lácteos dudando entre una leche larga vida chilena y otra alemana, considera que la inflación es resultado del aumento de los precios de los combustibles y que los productos frescos siempre fueron un problema para las Islas. Para ella, el bloqueo es un desafío que enfrenta con suficiente éxito como para no preocuparla. "Nos obliga a buscar alternativas, y eso es bueno para los negocios", concluye.
Contra la violenciaRepudio. La presidenta Cristina Fernández repudió ayer los incidentes que se produjeron en la Embajada británica el pasado 2 de abril y advirtió que le llama "poderosamente la atención" lo ocurrido. Dijo que los incidentes "no son una protesta social, son un acto de vandalismo". Y pidió a los jueces que "agarren el Código Penal y actúen", en referencia al juez César Melazo, quien señaló: "A los de Quebracho, me gustaría agarrarlos a trompadas".

