Intendentes: cada vez más, interrumpen sus mandatos para ir al Gobierno
Responden a nuevos desafíos del poder partidario y a sus propios intereses. Su responsabilidad política frente al voto popular es objeto de polémica.
Convocados por el gobernador José Manuel de la Sota para asumir como ministros o secretarios del Gobierno provincial, seis intendentes de ciudades y localidades del interior provincial dejaron de lado la responsabilidad que les habían otorgado sus conciudadanos a través del voto popular. Se trata de Walter Saieg, intendente de Alta Gracia en uso de licencia y actual ministro de Gobierno y Seguridad; de Martín Llaryora, con licencia en su calidad de intendente de San Francisco y actual ministro de Industria, Comercio, Minería y Desarrollo Científico Tecnológico; de Julián María López, intendente de Melo –también en uso de licencia– y actual ministro de Agricultura; y de los flamantes secretarios Osvaldo Vottero (Asuntos Institucionales), intendente de Oncativo en uso de licencia; Rodrigo Rufeil (Asuntos Municipales), intendente de La Calera con licencia; y Germán Pratto quien asumió en la Secretaría de Ambiente luego de pedir licencia sin goce de haberes en su cargo de intendente de Morteros. Al parecer, los nombrados no serán los únicos protagonistas de este "fenómeno". Fuentes del Poder Ejecutivo provincial anticiparon que en los próximos días se sumarán "otros jóvenes intendentes" de pueblos del interior a distintas dependencias de la administración delasotista. Más allá de los nombres, es la primera vez en los 13 años y medio que lleva Unión por Córdoba en el poder, que hay tantos intendentes del interior que han interrumpido sus mandatos para asumir cargos importantes en el Gobierno provincial. ¿A qué obedece esta situación? Lo admiten los propios delasotistas al decir que se trata de "un cambio de estrategia de poder" al que De la Sota se vio forzado por el desgaste de su fuerza política en la capital provincial y de su alianza con sectores empresariales y de partidos de centro derecha que siempre le habían aportado nombres para ministerios y secretarías."Los intendentes del PJ son los que tienen gran parte de los votos que hoy sostienen a Unión por Córdoba", señaló un dirigente peronista del interior. Para el debate El fenómeno, justificado o no, abarca a varias fuerzas y se presta para el debate. Comenzó con la licencia del intendente K de Leones, Fabián Francioni. Y se acentuó con las candidaturas de Sergio Massa y MartínInsaurralde, entre otros. ¿Es saludable para el sistema democrático, que se fundamenta en el respeto a la voluntad popular, que quienes resultaron elegidos para gobernar sus pueblos y ciudades, abandonen esos cargos para asumir en otros? Para el politólogo Mariano Mosquera "aquel político que fue elegido por el voto popular para ejercer un cargo, y no cumple con ese mandato, no hace otra cosa que traicionar ese mandato popular". Mosquera agregó que en todos los casos de este tipo, sea en los municipios, en las provincias o en el Gobierno nacional, los involucrados "siempre argumentan razones de supuesta responsabilidad institucional, y repiten 'me convocó el gobernador', o 'me convocó el presidente'. La sociedad no sólo lo tolera; muchas veces lo avala porque se le presenta como si fuera un sacrificio que ese dirigente tiene que hacer a favor de un bien superior". El politólogo señaló que en muchas localidades "incluso se da el fenómeno de que los ciudadanos acompañan estas polémicas decisiones de sus gobernantes, porque toman las designaciones en otros ámbitos como si fueran 'ascensos' o reconocimientos a la propia comunidad". Sin embargo, para Mosquera, siempre lo más saludable para el sistema democrático es que se respete la voluntad popular. "Y no cumplir con los mandatos –concluyó– es, antes que todo argumento, una violación de un mandato representativo". En los casos que nos ocupan, los intendentes-ministros-secretarios coincidieron en que una convocatoria del gobernador de la Provincia "no puede ser rechazada", porque implica una responsabilidad mayor "que la gente debe entender", y que ellos deben aprovechar para obtener mayor experiencia en la gestión pública. Protagonismo Lo que no dicen o admiten es que para algunos casos puntuales, sobre todo para aquellos que tienen candidaturas en la mira, el escenario de un ministerio o de una secretaría en el Gobierno provincial les asegura un mayor protagonismo político y mediático y, en efecto, mayores posibilidades a la hora de postularse en una elección. "Si no sos intendente de Córdoba o si no aparecés en los medios de comunicación de Córdoba capital –repite una y otra vez uno de estos intendentes– no tenés posibilidades reales de pelear por una candidatura a gobernador".
Caso por caso
Walter Saieg. Asumió como intendente de Alta Gracia en 2011, tras renunciar a la banca de legislador para la que había sido elegido ese mismo año. Convocado por De la Sota, ahora pidió licencia para asumir como ministro de Gobierno y Seguridad.
Martín Llaryora. Promediando su segundo mandato como intendente de San Francisco, el líder de lo que fue el Peronismo que Viene, ahora devenido en Peronismo renovador, pidió licencia en el cargo y aceptó la cartera de Industria y Comercio.
Julián María López. En 2005, con 27 años, López fue elegido intendente de la localidad de Melo, en el departamento Roque Sáenz Peña. Fue reelegido con amplio apoyo y construyó una excelente relación con José Manuel de la Sota. Convocado por el gobernador, asumió el Ministerio de Agricultura.
Osvaldo Vottero. Tras varios años como intendente de Oncativo, pidió licencia sin goce de haberes para sumarse al Ejecutivo provincial como secretario de Relaciones Institucionales. Lo reemplazó en la intendencia el edil Gastón Re, quien ocupaba el cargo de director de Servicios Públicos.
Rodrigo Rufeil. De familia peronista y delasotista, Rufeil había sido elegido intendente de La Calera en 2011. Pero, convocado por el gobernador, pidió licencia y se sumó como secretario de Asuntos Municipales en el Ministerio que conduce Saieg.
Germán Pratto. Elegido en 2011 para ser intendente de Morteros, Germán Pratto decidió aceptar la convocatoria que el gobernador De la Sota le formuló para que se hiciera cargo de la Secretaría de Ambiente. Junto con su amigo sanfrancisqueño Martín Llaryora, le había ido bien en las internas.

