Imágenes contrapuestas
Schiaretti tiene contacto directo con Macri y no se mete en discusiones.
Lunes pasado, frío mediodía en la ciudad de Córdoba. A la misma hora en que la mesa cordobesa de Cambiemos descargaba duras críticas contra el Gobierno provincial, el gobernador Juan Schiaretti gozaba del privilegio de estar sentado a la derecha del presidente Mauricio Macri en una reunión con empresarios, en una soleada y cálida tarde en Bruselas. Schiaretti y el gobernador de Misiones, Hugo Mario Passalacqua, fueron los únicos mandatarios provinciales invitados a sumarse a la comitiva presidencial en Europa. No fueron invitaciones al azar. Schiaretti es el gobernador peronista más cercano al gobierno macrista. Y los peronistas misioneros acaban de hacer una movida que generó alivio en la Casa Rosada: los diputados y senadores que responden al mandatario provincial abandonaron el bloque del Frente para la Victoria en el Congreso Nacional.Los voceros schiarettistas resaltaban, al límite de la euforia, que Macri le brindó al gobernador un trato privilegiado en la minigira europea. Schiaretti estuvo al lado del Presidente durante el almuerzo con la influyente canciller alemana Angela Merkel.Schiaretti también gozó de un trato especial cuando Macri visitó a la plana mayor de Volkswagen. El gobernador pudo hacer anuncios de inversión para la planta de Córdoba.Aunque jamás lo dirá en público, estas imágenes contrapuestas son las que generan un indisimulable enojo en los socios cordobeses de Cambiemos, especialmente en Ramón Mestre. El intendente capitalino les repite a los principales operadores macristas, y cuando tiene oportunidad al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que a la alianza Cambiemos local le es muy difícil plantearle críticas a Schiaretti, ya que tiene trato preferencial en la cúpula del poder macrista.De todos modos, el titular de la cartera política tuvo un gesto con el intendente capitalino. Le adelantó 120 millones de pesos de coparticipación para resolver el conflicto con los recolectores de basura, que reclamaban indemnizaciones por cambio de patronal.En el Palacio 6 de Julio, se encargaron de aclarar que ese no fue un regalo: devolverán el adelanto en seis cuotas.Schiaretti tiene una estrategia clara. Mantiene contacto directo con el Presidente y con el ministro del Interior, y no discute con la oposición provincial.Mientras tanto, prepara una puesta en escena. Cuando la Nación le ponga la firma al convenio por el cual le girará los 4.200 millones de pesos para cubrir el déficit de la Caja de Jubilaciones, Schiaretti encabezará un gran acto para anunciar que les devolverá a los intendentes el 15 por ciento de la coparticipación (1.200 millones de pesos este año). No será un favor. Es lo que indica la Constitución provincial.Schiaretti confía en que la economía del país tendrá un respiro. Mientras, el exgobernador José Manuel de la Sota habla en privado del macrismo como un gobierno del "ajuste" y "revanchista". El gobernador está convencido de que vendrán muchos dólares por el blanqueo de capitales y que estos recursos frescos servirán para amortiguar la espera por las inversiones extranjeras."El mundo está inundado de dólares y, cuando comprueben que este gobierno es mucho más serio que el anterior, Argentina recibirá muchas inversiones", le escucharon decir a Schiaretti.Desde la vereda opositora, no ven con tanto optimismo el futuro cercano de la gestión schiarettista. Pensando en las urnas del año que viene, apuntarán a la inseguridad, a la pobreza, a los recortes del Paicor y, sobre todo, al pasado reciente amigable con algunos sectores del kirchnerismo.Electroingeniería será la más señalada en la campaña. La empresa, cuyos accionistas principales –Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta– no disimulan sus coincidencias ideológicas con los K, es una de las adjudicatarias de dos tramos de los gasoductos.Esa megaobra aún no arrancó, pero la polémica está servida y la oposición espera sacarle todo el rédito político posible.

