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Huelga con más impacto en Capital y el conurbano

Dispar evaluación del Gobierno y las CGT opositoras sobre la incidencia de la protesta nacional. Barrionuevo promete próximo acto en Plaza de Mayo.

29 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
Huelga con más impacto en Capital y el conurbano
Satisfechos. Los líderes de las centrales opositoras estuvieron conformes con el acatamiento al paro (DyN)

Buenos Aires. La segunda huelga nacional en poco más de cuatro meses a la que llamó el sindicalismo opositor contra la política económica del gobierno de Cristina Fernández, tuvo ayer, al menos en esta Capital y el Gran Buenos Aires, un alcance más cercano a la estimación de las centrales obreras que a la de la Casa Rosada.

La convocatoria de las CGT Azopardo de Hugo Moyano y Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, con el apoyo de la CTA de Pablo Micheli y sindicatos y partidos de izquierda, logró un impacto menor a la casi total paralización de la protesta del 10 de abril pasado, aunque a diferencia de entonces, ayer no adhirió el estratégico sindicato de colectiveros Unión Tranviarios Automotor (UTA).

Los colectivos circularon con un diagrama de feriado y con normalidad (salvo ataques aislados a unidades en Lanús y Lomas de Zamora) pero semi­vacíos, del mismo modo que cuatro de las seis líneas de subte y el premetro. Por el contrario, fue total la paralización de los trenes que conectan el Gran Buenos Aires con la Capital, que tuvo un ritmo próximo al 
de un domingo.

Como siempre sucede tras un paro, la evaluación de su alcance fue diametralmente opuesta. El Gobierno, temprano y por medio del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y luego a través del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, estimó la adhesión en apenas 25%, mientras que las CGT opositoras sostuvieron 
que llegó a “casi 85%” y que fue “contundente”, dijo Moyano, en la conferencia de prensa que compartió con Barrionuevo, Gerónimo Venegas (Uatre, trabajadores rurales) y Eduardo Buzzi (Federación Agraria).

El efecto del paro envalentonó a Barrionuevo. “El Gobierno niega la realidad. Nos sentimos satisfechos por haber interpretado la voluntad de la gente. El próximo acto no lo vamos a hacer en el Patio de las Palmeras (de la Rosada, donde suele hablar la Presidenta) sino en la Plaza de Mayo”, desafió el gastronómico, quien el miércoles dijo que a mediados de septiembre convocarán a marchas a los ministerios de Trabajo y de Economía para reclamar la reapertura de las paritarias.

Tanto Moyano como Barrionuevo se encargaron de señalar que el paro demostró que no es importante la adhesión o no de la UTA, la que finalmente y tras un supuesto acuerdo con el ­Gobierno, desistió de plegarse a la protesta. Del mismo modo 
tomaron distancia de los piquetes (“los hacen los compañeros de izquierda”, ironizó el gastronómico), que protagonizados por organizaciones de izquierda y en un número de alrededor de una veintena, bloquearon accesos a Buenos Aires en las primeras horas del día.

Los piquetes y los contadí­simos ataques a colectivos tuvieron, en cambio, una alta incidencia en el paro, a juicio del Gobierno. “Desprestigian, distorsionan y debilitan cualquier protesta”, dijo To­mada. El ministro admitió entre líneas que la paralización fue importante al menos en el Gran Buenos Aires cuando afirmó que en esa región el acatamiento estuvo entre “55 y 60%”, pero que el promedio na­cio­­nal de adhesión estuvo en 25, según datos de su ministerio que van de 80% de actividad en la región central del país (incluye a Córdoba) hasta 65 en la pampeana. “No puede decirse que haya sido un paro general y mucho menos nacional. Cómo va a ser un paro general si los metalúrgicos y la construcción trabajan, y el transporte de pasajeros y el comercio funcionaron”, concluyó.

Tomada, además, descartó la posibilidad de cambios en el 
Impuesto a las Ganancias y una reapertura de las paritarias ante la inflación (40%, la estiman las CGT opositoras), dos de las demandas centrales de la protesta de ayer. “No es una prio­ridad en este momento porque es un reclamo de sectores con mayores ingresos que no superan el 10%”. El Gobierno fijó un mínimo “altísimo” (15.000 pesos 
de salario bruto en agosto de 2013) para el pago de Ganancias, dijo. Desechó la reapertura de paritarias con el argumento de que la mayoría de los gremios “no cobraron aún la segunda cuota” del aumento (en torno a 30% promedio) acordado en las 
negociaciones.