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Hechos de Pedro

El Gabinete entrante no consiguió de CFK mejores recomendaciones públicas que un flamante perro faldero.

19 de noviembre de 2013 a las 08:55 a. m.
Hechos de Pedro
CRISTINA. Reapareció después de 48 días (Presidencia).

Cristina percibió  las seis semanas de reposo que le ordenaron los médicos como una amenaza menos grave para su salud que para su autoridad.

Mientras para mencionar la operación en su cabeza se permitió ayer la comprensible admisión del miedo, para ejecutar los cambios políticos de su regreso consideró necesario hacer un gesto de potencia cercano al desprecio.

Ninguno de sus nuevos ministros, ni aún el Jefe de Gabinete -funcionario con rango constitucional de responsabilidad superior frente al Congreso- mereció una palabra de la Presidenta en el momento inicial de sus honores.

Esto se revertirá seguramente en breve, cuando las formalidades del Salón Blanco.

Pero en la hora cero de su nueva gestión, el gabinete entrante no consiguió de la jefa del Estado mejores recomendaciones públicas que un flamante perro faldero, denominado Simón.

Una novedad doméstica de Olivos que convocó (incluso después del parte de relevos comunicado por el vocero Scoccimarro con estilo subdural crónico) más repercusiones en las redes sociales que el recambio de funcionarios.

Interrogante

¿Alguien se hubiese imaginado que un ministro de economía sería reemplazado de este modo en la Argentina?

Desafiante, la pregunta será enunciada hoy por la cadena de propaganda pública con tono de elogio a las nunca bien ponderadas condiciones del liderazgo presidencial.

Otra lectura es posible: la Presidenta perdió una elección porque la ciudadanía no considera que la economía esté funcionando bien. Es decir: los cambios se hacen porque el Gobierno está andando mal. Pero la jefa del Estado no puede reconocer eso. Ni el momento de admitirlo.

Al ministro de la gran fuga griega, Hernán Lorenzino, lo han despedido del cargo. Asume su antiguo jefe. Tonto, pero no tanto.

Mas no se creyó imprescindible anunciar anoche ninguna medida para encaminar la inflación desquiciada, coagular el colapso de las reservas del Central, detener la voracidad estatal para la captura de fondos previsionales, enfrentar el latente riesgo de cesación de pagos externos, frenar la diaria depreciación de la moneda, acotar el agobio del impuesto al trabajo o imaginar, al menos, una salida posible a la crisis energética y la caída de la inversión.

Los mercados y las familias levantarán hoy sus persianas sin ninguna señal sobre eso.

Sólo los antecedentes de los nuevos ministros. Protagonistas hasta ahora del problema. Quién sabe si, por azar, también de la solución.

Para los impacientes llegarán los anuncios, claro. No antes de presentar a Simón. Es que no hay razón populista sin alguna variación del tema del caniche, advertirá Ernesto Laclau.

Un legítimo pase de magia, comentarán los asesores de imagen.

En los tiempos primitivos del cristianismo existía un libro apócrifo, los Hechos de Pedro. Narraba andanzas inverosímiles del primer Papa.

Milagros como la resurrección de un pescado ahumado. O hacer hablar a los perros.

Y la lucha con Simón, el legendario mago de Samaria que con trucos volaba frente a las narices del emperador.

No llegará a tanto la prestidigitación ensayada ayer desde el poder. A todos y a todas nos espera la realidad.

Según parece, mientras más conoce a sus ministros, la Presidenta más elogia a su perro.

Sin embargo, no sólo a los nuevos funcionarios se los desdeña privilegiando a Simón. También a la legítima expectativa de los que esperan saber hacia dónde marchará el rumbo de su país.

[video: http://www.youtube.com/watch?v=bmbNAFDcH2s]