Final anunciado que expone a Schiaretti
Con el directorio que asume hoy, el gobernador Schiaretti asume un riesgo mayor con Epec, dado que todas las decisiones pasarán por su personal contabilidad. Walter Giannoni.
Es uno de los relevos más anunciados en la historia reciente de la política cordobesa. Cargado de versiones y más compleja de lo que aparenta, la decisión de reemplazar a Daniel Bonetto en la presidencia de Epec implica el cierre de una etapa y el comienzo de otra que, de manera inevitable, estará fuertemente impregnada por las medidas adoptadas en los últimos dos años. Este final de Bonetto era impredecible cuando, en los albores de su gestión, Juan Schiaretti dispuso reformar los estatutos de la empresa para permitir que alguien que no era ingeniero, aunque sí funcionario de carrera, pudiera acceder al máximo cargo ejecutivo. No sólo eso, ya que el mandatario le habilitó al funcionario un pulmotor que De la Sota había negado una y otra vez: las actualizaciones tarifarias.Pero las cosas cambiaron. La construcción de una nueva central en Pilar, y no simplemente la repotenciación de la ya existente, empujada con énfasis por Bonetto, metió a la empresa en un berenjenal económico que ahora habría quedado encaminado con una compleja arquitectura financiera que incluye un cargo fijo avalado a regañadientes por Schiaretti.El gobernador se queja de que nunca fue advertido sobre el nivel de estrangulamiento que significaría esa obra y hay quienes responsabilizaron por ello a Bonetto. Pero el funcionario saliente descarta de plano esa visión: cada adenda al contrato original con Anses llevó la firma del mandatario. Sea cual fuere la verdad, la desconfianza estaba sembrada.Cuando estalló el apagón por la caída del transformador de Malvinas Argentinas, hubo quienes corrieron a señalarle al gobernador que lo que Córdoba necesitaba no era una central eléctrica nueva, sino más inversiones en su sistema de transformación y distribución.A esto se agregaron críticas por la gestión de la crisis de esa contingencia. En verdad, Bonetto hizo lo que pudo. Le envió a Transener el transformador que tenía reservado para Arroyo Cabral y aguantó el vendaval de críticas.Con el nuevo directorio, Schiaretti oxigena la conducción de la empresa frente a los usuarios. Pero también asume un riesgo mayor al que venía tomando hasta ahora. Todas las decisiones de peso pasarán por su contabilidad. Si en lo sucesivo en Epec surgen nuevos desaciertos, irán a parar de modo indefectible al haber político del gobernador.

