Entre treguas y negociaciones
De la Sota sabe lo que es gestionar en un contexto de ajuste. Tampoco esta vez gobernará en la abundancia, y necesita a la Nación. Julián Cañas.
José Manuel de la Sota retorna hoy al poder en la Provincia, en un escenario que se modificó, especialmente en lo económico, cuando a fines del año pasado decidió ser candidato. Asumirá por tercera vez la máxima responsabilidad de gobernar Córdoba, en medio de una pronunciada estrechez financiera de las cuentas públicas y con indicios de un ajuste que ya asoma con fuerza de realidad concreta, en la hasta hace poco ostentosa caja nacional. Aunque esta realidad no le borró el optimismo de los que están por volver al poder, en charlas privadas, De la Sota ha hecho chanzas sobre su suerte esquiva. En 1999, llegó al cargo por el cual militó toda su vida en política, en los umbrales de la peor crisis económica y social de la historia argentina.Ahora la situación está lejos de ser parecida a aquellos días críticos de fines de 2001, pero el nuevo gobernador sabe que tiene un desafío por delante: gestionar en un contexto de ajuste fiscal, con la consigna de desacreditar aquel viejo presagio que también le calza a la política: las segundas partes nunca fueron buenas.De la Sota es consciente de que no gobernará en la abundancia y de que su primer objetivo es lograr un entendimiento sustentable con el Gobierno nacional. Un arreglo político, antes que económico, porque el kirchnerismo ya demostró que castiga donde más le duele a los gobernadores: la caja, cuando no existe un alineamiento con sus objetivos. Juan Schiaretti es testigo privilegiado de esta realidad.El gobernador entrante tiene expectativas de que llegará a un rápido acuerdo con la Casa Rosada. Este convencimiento está basado más en el sentido común que en datos concretos. "El Gobierno nacional no se puede dar el lujo de estar peleado con una de las provincias que es el motor del crecimiento del país", razonó el sucesor de Schiaretti en los últimos días.De la Sota tiene claro que su estrategia será negociar con el kirchnerismo. Su prioridad es lograr un pacto duradero por el déficit de la Caja de la Jubilaciones. Eso le dará previsibilidad a su administración, que le permita afrontar las conversaciones con los gremios estatales, en especial con el sector de la Salud que le dará la bienvenida con los hospitales públicos semiparalizadas.Una tregua hasta que aclare el panorama de la relación con la Nación será el primer pedido para los gremios estatales, en pie de guerra. Si logra esa paz, aunque sea momentánea, tendrá mayor oxígeno para no ir tan urgido a una eventual negociación con los K.Si bien mañana ya será historia, De la Sota volverá al poder luego de una transición con muchos altibajos en la relación con Schiaretti, su antecesor y socio político. Hoy habrá abrazos y emoción en la ceremonia de traspaso de mando. Como cuatro años atrás, el acto tendrá los mismos protagonistas, pero con roles cambiados. Detrás de las palmadas y augurios de éxitos, nadie puede disimular las diferencias entre los dos máximos referentes del PJ cordobés.En los últimos días hubo señales de escasa sintonía entre el gobernador y su sucesor. El secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa, el hombre de mayor confianza de Schiaretti, acusó a José Pihen, titular del SEP, de negarse a acordar el conflicto con los estatales para dejar mal parado al gobernador saliente. "Pihen arreglará en la primera reunión con el próximo gobernador", disparó.Esa definición fue un reconocimiento de lo que muchos schiarettistas afirman en privado: Pihen es una espada política del delasotismo y el gobernador electo no hizo nada para desalentar las protestas de los estatales.Por su parte, los delasotistas acusan a Schiaretti de tener "cero contemplación" con su sucesor al dejarle una caja exhausta, luego del raid de inauguraciones de los últimos tres meses.Pases de facturas de dos dirigentes que en los últimos 12 años siempre lograron ocultar sus diferencias políticas y personales para asegurar la permanencia peronista en el poder.
Uez estará a cargo del Apross
Juan Bautista Uez. El actual director del Hospital de Villa Dolores, muy cercano a quien será jefe de Gabinete de José Manuel de la Sota, Oscar González, sería la persona elegida para timonear los destinos de la obra social provincial. Uez fue también gerente del Centro Médico Privado, la clínica privada más importante de Villa Dolores. En los últimos siete años, la presidencia de la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross) fue ejercida por Rodolfo Rodríguez. Enrique Massa, actual vocal del directorio, y también hombre de González, continuaría en el directorio.

