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En Santa Fe no hay balotaje y, en cambio, define la Legislatura

Gobernabilidad: si el gobernador termina siendo Lifschitz, tendrá cómoda mayoría legislativa. En cambio, los diputados de Del Sel serían segunda o tercera fuerza. Conflictiva historia electoral.

16 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
En Santa Fe no hay balotaje y, en cambio, define la Legislatura

El casi triple empate en la elección del próximo gobernador santafesino abre una serie de interrogantes institucionales, no sólo en esa provincia, sino también para distritos como Córdoba, donde podría configurarse una situación similar y donde, como en Santa Fe, no está previsto constitucionalmente un remedio como el balotaje. No es sólo un interrogante institucional, sino también político: ¿en qué medida un resultado con una mayoría tan endeble y que encima se presta a las dudas podría afectar la gobernabilidad de Santa Fe?No es la primera vez que Santa Fe se enfrenta a estas situaciones, en las que siempre pareció adelantarse a Córdoba, al igual que en los remedios institucionales que se fueron elaborando. En 1995 estalló un sistema semifraudulento en el que la ley electoral habilitaba a presentar lemas y sublemas que iban sumando listas que contribuían a los mismos candidatos en la cúspide. En algunas elecciones llegó a haber un candidato por cada dos electores.El justicialismo había abusado del sistema hasta que ese año el conflicto estalló dentro de sí mismo: en una situación de cuasi empate quedaron el menemista Héctor Cavallero y el peronista Jorge Obeid. Luego de 37 días finalmente la Justicia le levantó la mano a Obeid.Recién en 2004, luego de que Obeid fuera elegido por segunda vez en 2003 con ley de lemas, el flamante gobernador acordó con el socialismo, el radicalismo y otras fuerzas que exigían un cambio. Se eliminó la ley de lemas y se establecieron primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso). Fue la última vez que gobernó el PJ.En 2011 sobrevino un nuevo cambio, esta vez impulsado por el gobierno socialista, que estableció, como en Córdoba, la boleta única, aunque con modalidad distinta a la cordobesa.En abril, la boleta única les dio un dolor de cabeza en las Paso previas al domingo. No es fácil procesarlas cuando los candidatos son tantos como en una primaria. Se estima que quedaron 200 mil votos sin contar, en una elección apenas menos pareja que la del domingo y en las que Miguel del Sel fue el precandidato más votado.La gobernabilidad quedaría a resguardo si Miguel Lifschitz resulta electo, no así el gobernador resultara ser Del Sel. A costa de la pluralidad legislativa, la Constitución santafesina dice que 28 de los 50 diputados previstos son para la lista de diputados ganadora, aunque lo haga por apenas un voto. Y el socialismo arrasó el domingo en ese rubro. El resto tiene que repartirse 22 bancas por sistema D'Hont.En el Senado hay un solo senador por cada uno de los 19 departamentos. Así, según los resultados del domingo, el Frente Progresista no sólo se quedará con mayoría absoluta en la cámara más importante. También tendrá 36 de los 63 miembros de la asamblea legislativa (diputados más senadores) si, llegado el caso de empate entre Del Sel y Lifschitz, el cuerpo debiera decidir quién gobierna, como dice la Constitución santafesina.Córdoba parece seguir esos rumbos. Tras el trauma electoral de 2007, en que hubo denuncias de fraude, estableció el sistema de boleta única, que hasta ahora no ha presentado mayores problemas.Pero, si hubiera una situación cercana a un empate entre las tres primeras fuerzas, el poder del nuevo gobernador en la Unicameral podría complicarse. La Constitución cordobesa distribuye 44 bancas unidistritales por sistema D'Hont y 26 para el ganador de cada departamento. No hay mayoría asegurada para nadie, al menos no en la medida de Santa Fe.