Milei. Empresarios cordobeses advierten que sin consensos no habrá inversión
Pese a la presión cambiaria y la incertidumbre electoral, coinciden en que el equilibrio fiscal es la única salida. Destacan un tono más moderado del Presidente, pero piden diálogo político y previsibilidad. La frase: “El miedo, paraliza”.
Mientras Javier Milei hablaba en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el Banco Central se desprendía de otros U$S 678 millones para tratar de contener al dólar, una estrategia que es defendida por el Presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo, frente a la volatilidad –dicen ellos– que plantea el ataque opositor en el Congreso de la Nación y las derrotas en las provincias.
Este deterioro de la macro, dramático e inesperado un mes atrás, llenó de dudas a empresarios y ejecutivos, aunque al final del túnel haya una convicción clara: no se puede volver atrás, al escenario del desequilibrio fiscal y la inflación, e indirectamente implica un acompañamiento a las políticas aplicadas por el Gobierno.
Ese consenso tampoco significa apartarse de la sintonía que por mucho tiempo el empresariado cordobés ha tenido con el gobierno “cordobesista”, pero la “macro” es la macro, el marco que contiene a todas las acciones de la economía. Advierten entonces que el clima político electoral puede frenar la recuperación de expectativas y paralizar decisiones de inversión que venían insinuando un repunte en el segundo trimestre.
Con un tono menos confrontativo, Milei justificó su decisión de no ceder ante las presiones por mayor gasto pero también condicionó una mayor apertura al diálogo con la oposición. “¿Qué quieren que escuche?, ¿la receta que fracasó durante 100 años?”, lanzó en un discurso que buscó ratificar que el ajuste fiscal no se negocia.
Manuel Tagle, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, es sin dudas el más enfático empresario en respaldar al mandatario. “Milei recibió el Gobierno con un déficit fiscal de 5,4 puntos del PBI, para mí un poco más. Es increíble que gobiernos democráticos entreguen cuentas tan desequilibradas”, expone.
“Javier puede estar en condiciones de generar un segundo milagro económico, semejante al de 1935-1945, cuando la inflación era del 1,5% anual y el ingreso per cápita creció 65% en un año”, señaló en el evento del viernes por el 125 aniversario de la entidad. Para Tagle, la pulseada con el kirchnerismo “no ha terminado” y el Gobierno “optó por lo posible y lo correcto”.
Córdoba es una de las provincias donde Milei cosechó en 2023 más apoyo electoral y el sector privado lo sigue viendo como la mejor apuesta para frenar la decadencia de las últimas décadas, aunque esa posibilidad esté hoy pendiente del hilo electoral.
En off, hay quienes no dejan de reparar en los errores propios de la administración libertaria, como el caótico desarme de las Lefi que fueron el punto de inicio de la actual inestabilidad. Aparece, en esas críticas, un punto al menos curioso: puede haber confianza con Milei, pero la percepción sobre Caputo es diferente. “Cuando nos demos cuenta, vamos a haber dilapidado otros 20 mil millones de dólares”, recalcó un empresario fuerte del interior.
El miedo, paraliza
Martín Teicher, presidente de Grupo Elyon, describió el impacto de la incertidumbre electoral en las decisiones de inversión. “En un momento donde hay tanto miedo. Esta elección de medio término perjudica a todo el país. Se han paralizado las decisiones, los créditos. El miedo genera parálisis; hay que empezar a traer luz”, advirtió. Su visión coincide con la de varios ejecutivos que hablan de un freno en la toma de decisiones hasta que se despeje el resultado de los comicios.
Marcelo Bechara, presidente de CaCEC y CEO de Evoltis, pidió convertir las definiciones macro en políticas concretas. “Reconocer la reforma tributaria, la modernización laboral, la desregulación y la apertura económica es importante. Pero lo que hoy necesitamos son certidumbres y políticas que mejoren la competitividad. No hay un tema público y privado, todos somos públicos, tenemos que generar espacios de diálogo”, anheló.
Para Bechara, la macroeconomía debe ser la base para un programa que incentive exportaciones y atraiga inversiones en un contexto de fuerte y compleja competencia global.
Luis Pavone, empresario del rubro de estaciones de servicio, destacó el nuevo tono mesurado del Presidente pero advirtió sobre el riesgo financiero. “Milei hizo una descripción de lo que pasó, estuvo mesurado, lo vi bien. Pero el mercado no lo va a acompañar en la medida que él necesita para las elecciones y eso puede ser duro”, reflecionó.
Consideró que, sin embargo, el empresariado “apoya mucho” la política de control del gasto. “Lo que dijo es lo que hay que hacer”, señaló.
Desde el sector de la salud, Marcos Lozada, gerente General del Sanatorio Allende, coincidió en que el equilibrio fiscal es importante, pero insistió en que debe estar acompañado de consensos. “La política está subiendo el riesgo y eso no le conviene a nadie. El mayor deseo nuestro es que se llegue a buen puerto. Cuando la sociedad toma la decisión de salir, se sale”, planteó.
La referencia apunta al complejo escenario legislativo que enfrenta el Gobierno para aprobar sus reformas estructurales, con una oposición que ha mostrado capacidad de bloquear iniciativas.
Esperanza y advertencias
Al igual que Pavone, Aldo Micheli, presidente de Coin Cambios, vio un cambio de actitud en el mandatario. “Lo vi más tranquilo, cosa que me entusiasma. Habló de lo que recibió y de lo que ha logrado hasta ahora. Esperemos tener confianza de acá en más. Una pequeña esperanza”, afirmó.
Desde la construcción, un sector que ha criticado abiertamente la decisión de frenar la obra pública y a la vez ha ponderado el desarrollo de la infraestructura en Córdoba, Horacio Berra valoró que desde la Presidencia haya “menos gritos y agravios, eso ayuda. Pero me preocupa que diga que no va a escuchar. El déficit cero no muestra que se están perdiendo miles de millones de dólares por falta de mantenimiento de infraestructura. Esa es una deuda oculta que vamos a pagar”, alertó.
Luis Klinger, presidente de Biofarma, destacó la coherencia del Gobierno y la necesidad de reglas claras. “Para el empresariado es vital tener previsibilidad y saber que está en manos de uno ser eficiente y competitivo. El equilibrio fiscal y la no inflación son los que permiten crecimiento genuino”, explicó. El industrial subrayó que, sin estabilidad de precios, las empresas no pueden proyectar inversiones de mediano plazo ni ofrecer financiamiento a sus clientes.
En el ámbito académico, el rector de la Universidad Siglo 21, Juan Carlos Rabbat, evaluó positivamente la actitud expuesta por el mandatario. “Pidió el voto para llevar adelante sus reformas, habló como un estadista, de planes y proyectos de crecimiento. Eso es auspicioso. En las empresas, todos sabemos que gastar más de lo que entra te lleva a la quiebra”, apuntó.
Para los ejecutivos cordobeses, el país está en un punto de inflexión. Si el Gobierno logra mantener el rumbo y la política no agrega más incertidumbre, la economía puede resetear sus expectativas. Ponerlas a andar es otro tema. Si no, el riesgo es volver a la inestabilidad de siempre, con las mismas recetas que “fracasaron” –una palabra repetida– en el pasado y que el propio Presidente dice no estar dispuesto a repetir.
En un clima donde el dólar se convirtió en el termómetro de la política, el empresariado cordobés mira el corto plazo con preocupación pero mantiene la apuesta por la estabilidad. “Lo que dijo es lo que hay que hacer”, resumió Pavone. Esa frase, sintetiza el pulso empresario donde otra vez manda el día a día.

