El voto de la gente y la rotación de la Tierra
Los ciudadanos se han apropiado de su sufragio, pero seguimos analizando los procesos como si esa decisión le perteneciera a un dirigente. Las encuestas como herramienta de manipulación del poder.
Los votos de Fulano van para Mengano y los de Perengano se suman a los de Zutano, si es que no se corren a los de Magoya. Y los votos de Magoya se reparten entre Montoto y Cadorna. Así hemos venido analizando, y en muchos casos seguimos haciéndolo, los comportamientos tanto previos como posteriores a las elecciones. Dirigentes, militantes, periodistas, consultores, analistas y hasta muchos ciudadanos.Por una serie de razones (modificación de conductas ciudadanas, eclosión del sistema de partidos, inestabilidad de dirigentes, entre muchísimas otras), los votos han ido progresivamente dejando de ser de Fulano, Mengano y Perengano para pasar a ser de la gente. Y cada ciudadano está haciendo con el voto cosas que tienen la gran virtud de descolocarnos a dirigentes, periodistas y analistas.En la catarata de tuits que se producían el domingo a la noche mientras avanzaba el escrutinio del balotaje porteño, alguien bromeó diciendo que el voto electrónico (usado en la Capital Federal) podría tener un logaritmo "como el de Netflix", para que indique la sugerencia de sufragio en función de las opciones escogidas por el ciudadano-usuario en elecciones anteriores.La ironía típica de redes sociales encierra una reflexión: cada vez son más los que votan en cada turno en función de cuestiones bien específicas de la elección en cuestión, sin reparar si está cerca, lejos, enfrentado o amigado con el proyecto por el que se inclinó en comicios anteriores.Es más, hemos visto en Córdoba y en Santa Fe en las últimas elecciones de gobernador cómo hay una distinción del voto para el Ejecutivo con los del Legislativo, pese a la trampa de nuestra boleta única con el casillero "lista completa".El famoso "voto cautivo" se va liberando cada vez más y nos exige nuevos parámetros de análisis y mayor cautela en las proyecciones.El ciudadano se apropió de su voto y no lo terminamos de entender los que creemos entenderlo todo, y es así como quedamos desubicados.Eso sí, caemos en explicaciones precopernicanas y seguimos diciendo que nosotros estamos quietitos y bien parados, mientras que el hiperquinético Sol es el que se anda moviendo alrededor nuestro. No sos vos, soy yo Después de los fallidos augurios de Mendoza, Río Negro, Córdoba y Capital Federal, entre otros, los dedos acusadores han apuntado hacia los encuestadores. Y parece muy saludable que así sea: una sociedad que venía cuestionando y poniendo en duda los discursos políticos, sociales y periodísticos, debía también desacralizar los dictados de los cotizados gurúes.Todo parece indicar que ya no iremos hacia los encuestadores como iban los griegos a pedirles a los dioses sus oráculos para saber lo que ocurriría en el futuro.Tampoco deberíamos seguir escribiendo antes de una elección que el resultado está cerrado y finiquitado y sólo falta poner el guarismo de la contundente victoria del triunfador.Hay que distinguir dos cuestiones en los vaticinios fallidos: el error por fallas en el uso de los instrumentos y la intencionalidad de difundir datos falsos en busca de modificar comportamientos.En el caso de Córdoba, en la reciente elección de gobernador parece haber pasado más lo segundo que lo primero. Hubo una acción deliberada de las consultoras financiadas por el oficialismo para ubicar segundo al kirchnerista Eduardo Accastello y presentarlo como la opción ante Juan Schiaretti, evitando un escenario de polarización con el radical-macrista Oscar Aguad.Lo que más debería mortificarnos a los que seguimos la política provincial es que algunos de los que hacían estos vaticinios eran los mismos que dijeron hace cuatro años que el que estaba segundo peleando la Intendencia de Córdoba contra Ramón Mestre era Héctor Campana, cuando en ese lugar estaba Olga Riutort."La primera vez que me engañes será culpa tuya; la segunda será culpa mía", dice un conocido proverbio árabe.Habrá que ver si hay más engaños o si se extiende la noción de que esas herramientas son un instrumento más del poder. Y que tienen una paradoja. El mismo poder que las usa, después termina cuestionando su empleo.Por caso, el gobernador y precandidato presidencial José Manuel de la Sota fustigó esta semana la manera en que se hacen y difunden las encuestas, cuando lleva gastadas fortunas de recursos públicos y partidarios en relevamientos de ese tipo, mensuales y semanales, de consultoras provinciales y nacionales. Arranque caliente Para Córdoba, lo que viene es una lluvia de vaticinios para la elección de intendente de la Capital. Aparecerán como revelaciones postulantes que tal vez no lo sean o cerrados resultados que quizá estén abiertos. Mientras tanto, la campaña arrancó con un tema ardiente: la corrupción. Será uno de los tantos ejes de una disputa que será tensa, compleja e incierta.

