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El pasado aprieta y el futuro tardará dos años

Ramón Mestre planeaba desde hace tiempo las medidas anunciadas ayer, pero en sus primeras horas como intendente encontró todos los elementos para justificarlas. Virginia Guevara.

13 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
El pasado aprieta y el futuro tardará dos años

Ramón Mestre planeaba desde hace tiempo las medidas anunciadas ayer, pero en sus primeras horas como intendente encontró todos los elementos para justificarlas: las cuentas bancarias que supuestamente preveían los fondos para sueldos y aguinaldos mostraron como saldo general un rojo de 10 millones de pesos; los acreedores se avalanzaron con reclamos urgentes y la búsqueda de los 150 millones de pesos que debe conseguir el municipio antes de fin de mes para cumplir con sus empleados, los de Tamse y los de Crese, será una carrera contra el tiempo. La megaordenanza enviada ayer al Concejo refuerza el alcance de la emergencia económica vigente, apunta a normalizar la administración municipal en un plazo de dos años e intenta que en 2012 la flamante gestión pueda gobernar sin la soga al cuello.Las medidas concretas no son muchas, pero el texto de 45 artículos abre la puerta a numerosas decisiones que mostrarán su alcance en el corto plazo: la renegociación de contratos, la "racionalización" del gasto salarial, la posible venta de bienes comunales, la privatización total o parcial de las empresas municipales y un ajuste impositivo que en esta norma apenas se insinúa, pero que el lunes próximo se enviará al Concejo junto con el Presupuesto 2012. Lo concreto es la consolidación de las deudas municipales y la emisión de títulos para enfrentar ese pasivo, que será cancelado en un plazo mucho más largo de lo imaginado: hasta 12 años, dependiendo del monto y de la naturaleza de la deuda. La norma también incluye un intento desesperado por proteger a las cuentas municipales de los embargos judiciales, aunque el trabajo de convencer a los jueces de que los fondos municipales son inembargables será arduo y habrá que ver si es fructífero.Los mestristas consideran que con esa norma están trazando una raya entre la historia de una década negativa y un futuro próspero. Lo concreto es que al pasado habrá que enfrentarlo ahora y la prosperidad se promete a dos años: en el medio, el sacrificio será importante. Será así para los acreedores, y sobre todo para los vecinos, que tendrán que pagar las cuentas de ahora y las que se pateen a 12 años.