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El Papa le dio un trato apenas cordial al presidente Macri

El Pontífice y el mandatario argentino tienen un trato distante desde hace varios años. Se informó que hablaron de la preocupación mutua por la pobreza, por el narcotráfico y por la corrupción en la Argentina.

28 de febrero de 2016 a las 12:01 a. m.
El Papa le dio un trato apenas cordial al presidente Macri
Sin sonrisas. La foto de ocasión del presidente Macri, el papa Francisco y Juliana Awada, esposa del mandatario argentino (AP)

En un encuentro cordial, pero de asombrosa frialdad, el presidente Mauricio Macri se reunió ayer con el papa Francisco en el Vaticano. Quedó claro que se mantiene la distancia que tenían Macri y Jorge Bergoglio cuando uno era el jefe de Gobierno porteño y el otro, el arzobispo de Buenos Aires.Según la información oficial, en la primera audiencia tras el cambio de gobierno, el Pontífice le pidió "trabajar por la unidad de los argentinos y luchar contra la pobreza, el narcotráfico y la corrupción" en el país. La reunión, que duró 22 minutos, se realizó en la biblioteca privada del Palacio Apostólico, en una audiencia privada a agenda abierta que fuentes vaticanas definieron como "protocolar, sobria y seria". Macri señaló que se trató de una reunión de "dos viejos conocidos porteños que se encuentran en otra etapa de su vida" y en la que Francisco lo instó "a trabajar por la unidad de los argentinos". Pese al gesto adusto con el que el Papa saludó a Macri en su llegada al encuentro, el Vaticano destacó "los cordiales coloquios" que mantuvieron ambos y subrayó que eso expresa "el buen estado de las relaciones bilaterales entre la Santa Sede y la República Argentina". Por ahora, no viene En su reporte de audiencias, la Santa Sede especificó que en la reunión trataron "temas de mutuo interés, como la ayuda al desarrollo integral, el respeto a los derechos humanos, la lucha a la pobreza y al narcotráfico, la justicia, la paz y la reconciliación social". Macri señaló, en conferencia de prensa tras el encuentro, que invitó a Francisco a visitar su país natal, al que no volvió desde que fue designado papa, pero que este le dijo que no podía este año, aunque lo hará "lo antes posible", sin estimar fecha. El Presidente le ofreció también al Papa recibir en el país a los refugiados de Siria que huyen de la violencia terrorista del grupo extremista del Estado Islámico y de la guerra civil de ese país. También, colaborar con la asistencia humanitaria a través de los Cascos Blancos, organización dependiente de la Cancillería nacional. Macri reveló que en su charla de 22 minutos con Francisco le expresó su "preocupación por unir a los argentinos y dejar atrás los rencores". "Para mí fue el contacto de dos viejos conocidos, como hacíamos cuando estábamos frente a la Plaza de Mayo y yo era jefe de Gobierno porteño y él me recibía" en su despacho, acotó. Macri también dijo que está "contento" porque sabía que "cuando necesitemos un apoyo de él lo vamos a tener", pero no dio respuesta a la consulta del periodismo sobre si habían dialogado respecto del rosario que el Papa le envió a Milagro Sala, detenida en Jujuy. Por todos "Le comenté mi gran preocupación por unir a los argentinos, dejar atrás los rencores y trabajar en agenda común de futuro para resolver los problemas del país, especialmente la pobreza y el narcotráfico", afirmó el primer mandatario. Asimismo, apuntó que coincidió con Francisco en que "de nada sirve toda la capacidad de construir si falta el debido componente de solidaridad". "Hay que sumar la mayor cantidad de gente posible a esta Argentina que crece y ayudar a aquellos que no puedan acceder", planteó Macri. En ese marco, resaltó que le trasmitió al Papa que esperaba "seguir trabajando junto a la Iglesia argentina en este tema, ir virando a un país de pobreza cero y que por eso fue muy importante haber coincidido en la importancia de estar juntos y unidos". Macri también relató que el Papa "habló de la importancia de recuperar la cultura del trabajo, algo que nosotros estamos pregonando". Francisco, recordó, "está preocupado por la integración de los chicos a través del estudio y del deporte".

Un punto de conflicto

En 2009. En ese año, cuando Jorge Bergoglio era el arzobispo de Buenos Aires y Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño, ocurrió el episodio que más los enfrentó. El prelado reaccionó airadamente cuando Macri decidió no apelar un fallo judicial que otorgó la licencia matrimonial a una pareja gay. El magisterio de la Iglesia sostiene que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. Macri replicó entonces que era necesario "aceptar la realidad cambiante".