El pan, más caro y con menos trigo
L a novela que protagonizan desde hace ya cinco años el agro y el Gobierno nacional, sumará la próxima semana un capítulo especial. Alejandro Rollán.
L a novela que protagonizan desde hace ya cinco años el agro y el Gobierno nacional sobre la comercialización del trigo sumará la próxima semana un capítulo especial: la convocatoria por parte de los productores a un cese de comercialización de cereales y oleaginosas durante siete días. Más allá de las interpretaciones y especulaciones que se puedan esgrimir sobre el plan de lucha, que no pondrá en peligro el abastecimiento interno y que trasciende como un gesto de unidad de la Mesa de Enlace nacional, a la que en los últimos tiempos le crujieron las patas, la queja del agro vuelve a reflejar la ineficiencia de las políticas del Gobierno para contener los precios domésticos. Si la paralización de las exportaciones de trigo, que la Secretaría de Comercio Interior viene aplicando desde hace cinco años, es la estrategia elegida para frenar el valor del pan, el intento no dio resultado. Entre enero de 2006 y diciembre pasado, el precio del alimento creció 200 por ciento. En el mismo período, la cotización del trigo, según los precios de la Bolsa de Rosario, subió 80 por ciento y el valor de la harina se encareció alrededor de 110 por ciento.En la actualidad, el valor del kilo de pan oscila en torno de siete pesos, mientras que el productor triguero recibe 64 centavos por kilo. Es decir, la participación del cereal en el valor comercial del panificado es de nueve por ciento. Históricamente, el protagonismo del trigo en la ecuación de los costos del pan se estiraba hasta 15 por ciento, pero fue perdiendo fuerza en la medida en que crecía la lupa del Gobierno sobre el comercio del cereal.La molinería y la exportación están en condiciones de pagar 860 pesos la tonelada de trigo, pero por efecto de la intervención (la falta de competencia entre ambos demandantes), al productor sólo le ofrecen 640 pesos. La diferencia que pierde el agricultor tampoco la recibe Doña Rosa.

