El milenario arte de escupir hacia arriba
A esta altura, descifrar la lógica intrínseca del cepo cambiario ya parece estar más cerca del psicoanálisis que de cualquier teoría financiera. Daniel Alonso.
A esta altura, descifrar la lógica intrínseca del cepo cambiario ya parece estar más cerca del psicoanálisis que de cualquier teoría financiera. Ayer, después del clásico frenesí bursátil, los operadores volvieron a sus oficinas convencidos de que el efecto Chaco cotiza para el premio en la categoría "globo de ensayo del año". Aunque, por las dudas, no bajan la guardia.Es que todo lo que giró alrededor de los papeles de deuda del gobierno de Jorge Capitanich suena tan desproporcionado como incomprensible y desprolijo.Sin embargo, ningún funcionario de la Casa Rosada puso la cara para explicar lo que rápidamente se dibujó en el aire como un escupitajo sin colador, ayudado por las ahora reinterpretadas declaraciones del vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto.El riesgo que se asomó sobre la confianza hacia los bonos soberanos empezó a anticipar un impacto de alcance incalculable.La sintonía fina para cerrar el puño sobre los dólares se mezcla, en cierto imaginario colectivo, con una gesta cultural que ve en las restricciones el sello del sentido común.En esa fusión de universos, tan ficcional como la negación presidencial del cepo, los inversores no terminan de entender de qué color es la incertidumbre.La confesada misión de "parar la pulsión de los argentinos para irse al dólar", tal como lo expresó la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aún disfruta de límites difusos.En las últimas horas, esa entidad tuvo que salir a ratificar que los vencimientos en dólares de los bonos nacionales serán pagados en esa moneda. Para el resto –provincias y empresas–, que sea lo que el cepo quiera.Mientras las nubes aún sobrevuelan, la semana próxima podría haber una señal: el Gobierno nacional tiene que cancelar servicios de deuda del Bonar X (vence en 2017), emitido en dólares bajo ley local.Si paga como prometió, el mercado interpretará que, aunque el "cepo es imaginario", igual tiene un perímetro.

