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El jardín de las paradojas que se bifurcan

Doce años después de aquel default aplaudido por el Congreso y del pago contante y sonante de miles de millones de dólares (que son menos que los que dijo ayer la Presidenta porque mucho de eso fueron pagos intra-Estado y renovaciones), la situación financiera de la Argentina dista de ser clara. 

27 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
El jardín de las paradojas que se bifurcan

Algo salió mal. Doce años después de aquel default aplaudido por el Congreso y del pago contante y sonante de miles de millones de dólares (que son menos que los que dijo ayer la Presidenta porque mucho de eso fueron pagos intra-Estado y renovaciones), la situación financiera de la Argentina dista de ser clara. Está enredada en un sistema de paradojas.

La Justicia de Estados Unidos –bajo cuya ley Argentina aceptó emitir bonos antes y después de los Kirchner– se encamina a un fallo definitivo por el cual, para saldar el largo default de un grupo de deudores a los que Argentina ignoró (holdouts), se forzaría a la Argentina a entrar en cesación de pagos técnica con el resto de sus deudores. A menos que Argentina pagara de contado a todos sus acreedores lo que reclaman los litigantes. Más que “financieramente incorrecto”, imposible.

Para eludir ese default técnico, Argentina se propone pagarles a sus deudores “normalizados” en el país. Pero eso la lleva a: 1) desconocer por anticipado lo que puedan resolver una Corte de Apelaciones y eventualmente la Corte Suprema de Estados Unidos; y 2) cambiar el domicilio de pago y, muy probablemente, la ley nacional bajo la cual se hace el trato. Lo que también sería un default técnico, porque desconoce cláusulas importantes de los contratos que surgieron del canje.

Hay más paradojas. Esta propuesta de –como mínimo– cambio de domicilio puede ser voluntaria o forzada. Si es forzada, se reafirma el carácter de un default. Si es voluntaria, los bonistas que no la acepten se arrumbarán en un nuevo grupo de holdouts, de “segunda generación”, que se considerarán en cesación de pagos. ¿Ellos también harán juicio ante el juez Thomas Griesa? ¿Reclamarían lo prometido antes de 2001, lo del canje 2005 o lo del canje 2010?

Ayer, entre especialistas la cuestión no era clara. Habrá que leer los proyectos que hoy irán al Congreso. Una alternativa es que la reapertura del canje 2010 incorpore alguna mejora que tiente a los que estaban afuera y, a la vez, no sea tan costosa que impida extenderla a los bonistas “normales”. El canje 2010 no fue un calco del de 2005. No tiene por qué serlo este.

Hay una certeza: al país se le vienen más años de dificultades para acceder, alguna vez, al crédito externo.