El intendente Jure no descarta una alianza de la UCR con el juecismo
El riocuartense no oculta su ambición de anotarse en la carrera para suceder a José Manuel de la Sota. Más, en Bajo Palabra.
Condiciones para ser candidato
En los corrillos de la Casona Radical cordobesa, muchos dan por descartada una alianza con el Frente Cívico luego de las embestidas de Luis Juez contra el intendente Ramón Mestre. Aunque falta mucho para las elecciones del año próximo, en filas radicales ven complicadas las chances de que Mestre sea candidato a gobernador en 2015, por los problemas en su administración municipal. En este escenario, ven más posibilidades de que el intendente busque su reelección en la Capital, con lo cual la UCR debería buscar a un postulante que vaya por la Gobernación. Como Oscar Aguad y Mario Negri ya afrontaron (sin éxito) ese desafío, muchos miran hacia Río Cuarto, gobernada por Juan Jure. El riocuartense no oculta su ambición de anotarse en la carrera para suceder a José Manuel de la Sota, teniendo en cuenta que la Carta Orgánica de Río Cuarto le impide buscar un tercer mandato consecutivo. “El Turco” (como se lo conoce a en la UCR) ya envió señales hacia la interna de su partido sobre cuál sería su estrategia electoral: sólo será candidato si encabeza una amplia alianza, que incluya al Frente Cívico. Precisamente, en Río Cuarto Jure derrotó dos veces al delasotismo encabezando un acuerdo con Juez. Esta condición de Jure le pone los pelos de punta al mestrismo, núcleo interno mayoritario en el radicalismo y hoy muy enfrentado con el senador nacional. En este prematuro y cambiante escenario cordobés, hay muchos radicales (entre ellos, Negri y Aguad) que aún no dan por caída una gran alianza provincial que incluya al juecismo.
Un susto para Mestre
El viernes, cuando los medios radiales y televisivos informaban sobre las alternativas de la causa judicial por la financiera CBI, un canal informó que otro de los nombres que saltó fue el de Sergio Torres. Dicen que el intendente de Córdoba, Ramón Mestre, que mantenía una reunión con dos de sus colaboradores, se sobresaltó cuando escuchó ese nombre. “No puede ser”, fue la primera reacción. El intendente creía que el mencionado era su flamante secretario de Economía y Finanzas, Sergio Torres. A los pocos segundos, le informaron que se trataba de un homónimo. Dicen que Mestre suspiró aliviado, luego de los problemas que sufrió su gestión cuando en esta causa aparecieron mencionados su secretario privado, Juan Pablo Ostanelli, y el secretario de Transporte, Juan Pablo Díaz Cardeilhac, como supuestos cobradores de coimas.
De la Sota y Zannini, una pelea con historia
Dicen que José Manuel de la Sota se transforma cuando le nombran a dos políticos: Luis Juez y Carlos Zannini. Poco se sabe del encono con el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia. La distancia quedó expuesta el jueves, cuando Zannini ingresó al quincho porteño donde cenaron los gobernadores peronistas para tratar el futuro del PJ. Cuentan que De la Sota no pudo ocultar su fastidio y se retiró sin hablar, antes del postre. Las diferencias eran ideológicas, pero en los últimos tiempos se convirtieron en personales. El gobernador acusa a Zannini de haber impedido el envío de la Gendarmería en los saqueos de diciembre. “‘El Gallego’ (De la Sota) no lo puede ver”, graficó un delasotista de paladar negro.
Se va la segunda
En la Municipalidad de Córdoba no ocultan su satisfacción por haber logrado un nuevo acuerdo salarial con el Suoem sin paros ni asambleas, y en una dimensión (31,67 por ciento) similar a la que cerró la Provincia con sus empleados. Pero lo que más sorprendió fue que, en medio de un proceso inflacionario creciente, el Suoem aceptara por segundo año consecutivo cerrar una paritaria anual. Esa modalidad ya había sido impulsada en la negociación de 2013 por el viceintendente Marcelo Cossar, y había muchas dudas para este año. “No deja de ser un alivio no volver a discutir por salarios hasta el año que viene”, se sinceró un colaborador de Ramón Mestre.
Arzani busca terminar con el conflicto por Monsanto
Semana clave. La Secretaría de Ambiente de la Provincia le daría esta semana al intendente de Malvinas Argentinas, Daniel Arzani (en la foto cruza unas palabras con De la Sota en el relanzamiento del Boleto Educativo), las respuestas que necesita para aplicar una ordenanza que haría caducar los permisos que el municipio le dio a Monsanto para construir su planta de semillas. Semanas atrás, "harto" –como él mismo definió– del conflicto por la radicación, el jefe comunal radical dijo que evaluaba aplicar el artículo 5º de la ordenanza Nº 821 para hacer caer la autorización. Ese artículo dice que si Monsanto no cumple con algunos de los requisitos de la Secretaría de Ambiente o del municipio, caducará su derecho a realizar la obra. Arzani entiende que al no haber dado positivo el estudio de impacto ambiental que la Provincia le pidió a Monsanto, él podría aplicar esa ordenanza. Pero sostiene que quiere estar seguro para no correr riesgo de futuras demandas por parte de la empresa. Para ello, pidió precisiones a la Secretaría de Ambiente y está a la espera de una respuesta. Los permisos dados a Monsanto por la Provincia y la Municipalidad fueron declarados inconstitucionales por un tribunal de segunda instancia, en un fallo que aún no está firme. Además, el fiscal Anticorrupción, Hugo Amayusco, investiga si la zona donde se autorizó a construir a la empresa está permitida por la normativa provincial del uso del suelo.
Euforia delasotista
Para muchos dirigentes peronistas, el enfrentamiento entre Luis Juez y Ramón Mestre dinamitó un posible acuerdo electoral entre el Frente Cívico y el radicalismo, que podría poner en riesgo la estadía del PJ en el poder provincial. Esta situación generó una ola de euforia en el delasotismo, que comienza a ver con optimismo el escenario para 2015. Otro era el panorama a fines del año pasado, cuando juecistas y radicales comenzaron una tibia negociación pensando en un acuerdo electoral para el año próximo. Además, eran días complicados para la gestión delasotista, jaqueada por el problema del narcotráfico y luego la crisis policial que derivó en los saqueos. Mientras De la Sota mantiene su plan de intentar jugar a nivel nacional, sus hombres más cercanos ya hablan de un “cuarto mandato histórico” para el gobernador, pensando en la reelección en 2015. El presidente del PJ cordobés, Carlos Caserio, comenzó a recorrer los departamentos para “dialogar” con los dirigentes del interior. Dicen que en esas reuniones el optimismo desborda a los dirigentes oficialistas, con una consigna que no tardará en llegar al Centro Cívico: De la Sota es el único dirigente que puede encolumnar a todo el PJ cordobés para buscar el quinto triunfo consecutivo a nivel provincial.
Militancia de juventud
Veteranos políticos peronistas cordobeses suelen revivir una historia que habla de las diferencias entre el gobernador De la Sota y el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini, la cual echa raíces en la militancia juvenil de la agitada década de 1970.
El funcionario cristinista militó en su juventud en Vanguardia Comunista, agrupación de orientación maoísta, mientras que De la Sota siempre se plantó en el peronismo ortodoxo. Se dice que De la Sota y Zannini compartieron días de cárcel como presos políticos en aquellos años, cuando en algunos casos las diferencias políticas generaban violencia.
Esta versión señala que el ahora funcionario de confianza de la presidenta Cristina Fernández, oriundo de la ciudad de Villa Nueva, intentó en la cárcel dirimir a los golpes la distancia ideológica que lo separaba de De la Sota. Según este relato, hay un testigo privilegiado de aquellos hechos: el hoy poderoso empresario Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de la empresa Electroingeniería. De la Sota y Ferreyra niegan totalmente esta versión, que ahora se actualizó con las críticas públicas del gobernador a Zannini. En una cena con periodistas, Ferreyra reconoció que tanto él como Zannini y De la Sota fueron presos políticos en la década de 1970, pero remarcó que estuvieron en distintos lugares de detención.
Una reunión suspendida
Para el mismo día en que las dos confederaciones generales del trabajo que hoy existen en Córdoba se movilizaron a la Legislatura y consiguieron impedir que tomara estado parlamentario el proyecto de ley que propone limitar las huelgas en servicios esenciales, estaba pactada una reunión del gobernador José Manuel de la Sota con el Grupo de los 6 y algunos sindicalistas, comentó uno de los empresarios invitados.
El encuentro, que por razones obvias se suspendió, estaba agendado para el miércoles pasado por la noche y entre los gremialistas convocados figuraban el titular del SEP y legislador, José Pihen, y Rubén Daniele, secretario general del gremio de los municipales (Suoem) de la ciudad de Córdoba. La reunión quedó pendiente y podría realizarse esta semana. Precisamente, uno de los temas por tratar por el grupo empresarial que integran la Unión Industrial, la Cámara de Comercio y la Bolsa de Comercio de Córdoba, entre otras entidades, era el referido a las protestas gremiales.
Línea interna en el PRO
Militantes peronistas, radicales, vecinalistas y de Recrear se juntaron hace dos sábados en un hotel céntrico de la ciudad de Córdoba con la intención de lanzar una línea interna en el PRO: Militancia en Marcha-Macri 2015.
Uno de los dirigentes peronistas que participó del encuentro es Alfonso Piro, quien fue uno de los primeros titulares del Inadi Córdoba y también ocupó un cargo jerárquico en el Pami durante el gobierno del expresidente Carlos Menem.
La mayoría de los militantes de distintos partidos apunta a que la conducción del PRO en Córdoba, que encabeza el ucedeísta Javier Pretto (foto), abra el juego a integrantes de otras fuerzas políticas. De la reunión participaron dirigentes y militantes de distintas ciudades y localidades del interior provincial.
Alianza, pero para adentro
No son pocos los radicales de Punilla que la semana pasada escucharon las irónicas quejas del intendente de Huerta Grande, el también radical Hugo Capdevila (foto), esta vez por el congreso radical que se realizó en Villa Giardino. Según contó el intendente, se asombró cuando, dos kilómetros antes de llegar al lugar, comenzó a ver numerosos pasacalles, pero no referidos a la UCR sino a cada “núcleo” o línea interna. “Ahí me di cuenta de que no era un congreso, sino una reunión de los que se creen dueños del partido; me quedé 15 minutos y me fui”, contó Capdevila. Sin perder el buen humor, confió: “Me contaron que en el almuerzo hubo insultos y demás. Yo no sé para qué estamos hablando tanto de alianzas con los demás: primero tendríamos que aliarnos entre nosotros”.

