El Gobierno tiene un diagnóstico equivocado
Se requiere un reordenamiento del gasto con prioridades, evitando lo improductivo y atrayendo inversiones.
El discurso de la Presidenta muestra que el Gobierno no reconoce la realidad de nuestro pueblo, tiene un diagnóstico equivocado y no intenta encarar los problemas. Ha desatado un desordenado y cruel ajuste, que no resuelve los desequilibrios del irresponsable populismo, que siempre culmina con recesión y baja en el empleo. El aumento de tasas paraliza la actividad y los controles no impiden el empobrecimiento de asalariados y jubilados. Los problemas de la inflación y la pobreza se abordan con inversiones, para sostener la demanda y crear trabajo con salarios dignos. El desborde del gasto público no se resuelve con asfixiante presión impositiva, con emisión descontrolada, transferencias del Banco Central y Anses o el endeudamiento externo que se programa, agotadas las cajas antedichas. Se requiere un reordenamiento del gasto con prioridades, evitando lo improductivo y atrayendo inversiones a sectores dinámicos, empezando por recuperar el autoabastecimiento energético. Ello implica un programa simultáneo, que incluya lo fiscal, monetario, impositivo, cambiario, salarial, tarifario y adecuar el Presupuesto desactualizado tras la devaluación. Hay que recrear la confianza y restituir reglas de juego estables. La propuesta para YPF muestra el agotamiento financiero del modelo. Es recomendable cerrar ese conflicto con una evaluación adecuada, pero se mantienen abiertas cuestiones relevantes. Se produce menos gas y petróleo, se perdieron dos años preciosos para explorar Vaca Muerta y la nafta aumentó 80 por ciento. Nada se dijo sobre el futuro. La convocatoria a la unidad implica diálogo y actitud para corregir el rumbo.
*Diputado de la UCR por Córdoba

