"El Gobierno confía en vencer la resistencia británica a negociar por las Malvinas"
Jorge Argüello, embajador argentino en Estados Unidos, afirmó que es posible llegar a una negociación con Gran Bretaña. Destacó que América del Sur considera un problema regional el conflicto por las islas.
"Por supuesto que es posible", respondió el flamante embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, cuando se le preguntó si puede esperarse que el Reino Unido de Gran Bretaña se siente a una mesa de negociación con la Argentina para encontrar una solución definitiva al conflicto sobre las Islas Malvinas. La Voz del Interior mantuvo una conversación telefónica con el ex representante nacional ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ahora en Washington. Argüello destacó la política de Estado sobre Malvinas que vienen desarrollando todos los gobiernos desde la recuperación democrática, aunque remarcó el énfasis nuevo que hay desde 2003 para desplegar el conflicto en la opinión pública internacional. "En todas las reuniones regionales en las que participa la Argentina, inclusive en la Unión Africana y en La Cumbre de Países Árabes, hay pronunciamientos claros instando al Reino Unido a cumplir las resoluciones de la ONU", dijo. Y precisó un punto: "En el proceso de integración en América latina y el Caribe, primero en el Mercosur (Mercado Común del Sur), luego en la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) y ahora en la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), empieza a encarnarse la definición de que las Islas Malvinas son argentinas pero, a la vez, una responsabilidad y un problema de la región. Porque no sólo se discute la soberanía, sino que esta discusión implica desde lo militar-estratégico hasta lo económico y los recursos naturales. –¿Es posible avanzar en una negociación hacia un modelo Hong Kong de soberanía compartida durante un tiempo? –La Argentina está abierta a cualquier tipo de resolución. No ponemos condiciones previas para sentarnos a la mesa de negociaciones. Para la ONU, este es un claro caso de descolonización bilateral y se trata de una disputa de soberanía. ¿Por qué no se ha verificado? Porque hacen falta dos para bailar el tango. El Reino Unido se niega en forma sistemática a dar cumplimiento a las resoluciones de la ONU. –Dado este panorama, ¿se puede tener expectativas de que Gran Bretaña acepte negociar? –Trabajamos para generar las condiciones propicias para que comiencen las relaciones bilaterales. Número uno: hay una porción del territorio nacional que está bajo ocupación militar extranjera. Número dos: cualquier solución debe pasar por una negociación diplomática bilateral en los términos que plantea la ONU. Y número tres: hay que celebrar que en toda la región, desde el río Bravo para abajo, incluyendo los 14 estados del Caribe, muchos de ellos de la Commonwealth (Comunidad Británica de Naciones), son solidarios con el reclamo de la Argentina. –¿Puede anticipar acciones que vaya a desarrollar la Argentina? –La estrategia es impulsada por la Presidenta. Nosotros somos las herramientas. No estoy en condiciones de adelantar acciones futuras. –¿Puede ser una el fin de los vuelos desde Punta Arenas que sobrevuelan cielo argentino? –Es una posibilidad cierta. Así lo anunció la Presidenta en la Asamblea General de las Naciones Unidas el año pasado. –¿No se puede interpretar esto como una medida de bloqueo económico? –De ninguna manera. Si nosotros somos los que autorizamos los vuelos, y, por contrario imperio, el Reino Unido no autoriza que haya vuelos desde el territorio continental hacia las Islas. –Últimamente hubo críticas en la prensa británica sobre la posición intransigente de su país. –Creo que estamos consiguiendo erosionar la resistencia británica. De a poco se van quedando aislados. Todavía está pendiente un trabajo de explicación en el seno de la Unión Europea. Este no es un conflicto de la Argentina con la Unión Europea. Esta es una disputa de soberanía entre dos países: uno de la Unión Europea y otro de la América del Sur. –¿Cómo explica el cambio de posición de Chile respecto de Malvinas llevado adelante ahora por un gobierno conservador? –Chile es un país democrático, que se ha incorporado al contexto del que forma parte, que es América del Sur. Esta integración, que fue gradual, implica la identificación con problemas comunes. Y Malvinas es un interés de la región: una potencia colonial, que tiene su capital a 14 mil kilómetros de distancia de las islas, se está llevando la pesca, se quiere llevar el petróleo y está estudiando cómo llevarse los minerales del lecho y subsuelo marinos. Si estamos convencidos de que el siglo 21 está caracterizado por la disputa de los recursos naturales, Gran Bretaña está anticipando lo que las grandes potencias van a procurar hacer.
Crítica de Timerman
“Es imperativo que el Reino Unido abandone acciones que empeoran la situación en las Islas Malvinas”, advirtió el canciller argentino Héctor Timerman en una columna publicada ayer en el diario británico The Times, con el título “El Reino Unido debe poner fin a esta resaca imperial”. E instó a ese país a dialogar.
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