El desafío de recomponer la relación con Cristina
Schiaretti casi no tiene diálogo con el Gobierno nacional. La restitución del vínculo político será esencial para que De la Sota pueda hacer la gestión que prometió.
José Manuel de la Sota siempre tuvo una relación cambiante con el kirchnerismo. Mientras vivió Néstor Kirchner, encontró un canal para dialogar, discutir y acordar. Esto cambió dramáticamente hace un año.
El futuro gobernador heredará una relación cortada entre la Provincia y la Casa Rosada. Juan Schiaretti fue y vino en su vínculo con la presidenta Cristina Fernández. Se distanció durante el conflicto con el campo, luego arregló cuando se produjo la refinanciación de las deudas provinciales. También en 2009 logró firmar un acuerdo por dos años con la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) por el déficit de la Caja de Jubilaciones.
Sin embargo, en los últimos días de su mandato, Schiaretti no tiene diálogo con la jefa del Estado. El gobernador asistió al último acto de campaña de Cristina, pero dicen que fue tratado con indiferencia.
De la Sota es consciente de que necesita el respaldo de la caja nacional, al menos para arrancar su gestión. El lastre de los 1.600 millones de pesos de déficit de la Caja de Jubilaciones lo condena casi a pagar sólo los sueldos si no logra un acuerdo con la Casa Rosada.El sucesor de Schiaretti tuvo un fuerte gesto político cuando resignó su lista de diputados nacionales y allanó el camino para que el kirchnerismo consiguiera cuatro parlamentarios en Córdoba. Sin embargo, por el momento los K no han reconocido esta decisión y no abrieron un canal de diálogo con De la Sota.
Dicen sus hombres más cercanos que De la Sota está convencido de que la relación con Cristina será “tirante”. Habrá que ver si Julio De Vido sigue en el gabinete. El ministro de Planificación Federal siempre fue un contacto para los peronistas cordobeses, pero hoy no se sabe si continuará.
Hay versiones que indican que podría ser jefe de Gabinete. Esa sería una buena noticia para el próximo gobernador, que al menos en el primer año de su gestión intentará tener una buena relación con la Rosada. De allí que por el momento archivó el mentado cordobesismo que sacó a relucir la noche triunfal del 7 de agosto.

