El cielo político cordobés se llenó de dudas
La alianza encabezada por Aguad sacó a Schiaretti de su libreto de campaña. La coalición da una imagen que genera más interrogantes que certezas. De la Sota decide si sigue en carrera presidencial. Mestre, con liderazgo diluido.
Las dudas han nublado algunas certezas que había en el cielo político cordobés, en especial para un oficialismo que consideraba despejado su camino ante la dispersión opositora. La coalición UCR-PRO-Frente Cívico fue parida como un enorme interrogante, con una tortuosa dilación en su lanzamiento y con vaticinios de una convivencia de sus socios más que compleja. Pero no deja de representar la unificación de buena parte de la oferta electoral no peronista.De hecho, el primer indicador de lo que implica el próximo lanzamiento de la fórmula Oscar Aguad-Héctor Baldassi lo dieron los candidatos de las dos vertientes del peronismo mediterráneo. El oficialista Juan Schiaretti abandonó la estrategia discursiva de centrarse sólo en sus propuestas para un eventual nuevo mandato y se dedicó a descalificar el origen porteño de la sociedad apadrinada por Mauricio Macri y en resaltar las discrepancias entre sus integrantes.Un camino similar eligió el kirchnerista Eduardo Accastello, que reparte sus energías entre hacer campaña por su candidatura y negar que vaya a bajar su nominación ante un eventual acuerdo nacional entre José Manuel de la Sota y Daniel Scioli.El futuro de De la Sota es el primer gran interrogante para el escenario político cordobés. Uno de los operadores de su candidatura presidencial reconoció ante empresarios cordobeses que en las próximas dos semanas se decidirá si se mantiene o no esa postulación. El gobernador le levantará formalmente la mano a Schiaretti en un acto de lanzamiento en el resembrado campo del Kempes, a mediados de mayo. Ahí se sabrá si sigue hablando como precandidato presidencial o si ya resolvió otro camino. Una de las tantas encuestas que pasan por el escritorio de De la Sota le muestra que en Córdoba no llega al 20 por ciento de intención de voto para las Paso, lo que marca lo exiguo de las adhesiones que está logrando a nivel nacional.Conservar Córdoba quedaría como el gran objetivo para el principal protagonista de la política provincial de los últimos 20 años, mientras tiende puentes para no quedarse fuera del futuro gobierno nacional, si este sigue siendo de signo peronista. Schiaretti ya habilitó sus propios enlaces, apuntando hacia Scioli pero con paso previo en el kirchnerismo más puro. ¿15 o 500? Otra duda con forma de nubarrón en el firmamento electoral cordobés es el comportamiento de la flamante coalición opositora. El oficialismo le apuntará los cañones con el argumento de que, si tienen la turbulenta convivencia que muestran en campaña, cuántas tensiones tendrán si son oficialismo.La gran duda es si logrará Aguad sobrevolar y superar esa tediosa tenida entre Juez y Ramón Mestre, que sigue siendo el gran estorbo para que la alianza comience a rodar.El candidato a gobernador intentó, sin entusiasmo, convencer a sus correligionarios y socios de que, en lugar de negociar la lista de legisladores pensando en 15 cargos, lo hiciesen con la vista puesta en que puede haber más de 500 despachos por repartir si llegan al poder provincial.Así como algunos se acostumbran al poder, a otros se les hace natural ser oposición.Mestre sigue dando señales de debilidad después de ufanarse de tener el control partidario. Luego de no poder ser candidato a gobernador, la postulación a la reelección aparece como premio consuelo. Los suyos alardeaban de que votarían en fecha propia las autoridades municipales y ahora analizan cómo colgarse al efecto Macri en Córdoba pegando esa votación con las primarias nacionales.La imagen de su gestión, que tiene –según distintas encuestas– muchos más rechazos que adhesiones, es la gran clave para despejar su futuro político. Cuarta pasajera Una cuarta protagonista asoma con cierta nitidez en el escenario electoral provincial: Liliana Olivero, del Frente de Izquierda. Hace 14 años que se asegura una banca a partir de su caudal electoral. La alianza de Juez con el PRO y la UCR y el armado K con peronistas no demasiado progresistas parecen ser una oportunidad para elevar aquel caudal, lo que la seguirá dejando lejos de la pelea por el poder, pero con posibilidades de aumentar la representación parlamentaria.

