El actual voló los puentes, el electo los tiende
José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti dan señales de que su sociedad política es irrompible, aunque ambos están en escenarios distintos y actúan de modos diferentes.
José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti dan señales de que su sociedad política es irrompible, aunque ambos están en escenarios distintos y actúan de modos diferentes. En el último tramo de la campaña para las Paso, el gobernador asumió con todas las letras su condición de precandidato presidencial opositor.Voló todos los puentes con el kirchnerismo y jamás amagó buscar un acercamiento con Mauricio Macri, luego de aquel altercado del verano de 2013, cuando el jefe de Gobierno porteño dijo de manera pública que De la Sota podría ser su compañero de fórmula.De la Sota le sacó el jugo a su condición de anti-K. En Córdoba, logró mantener su hegemonía electoral, pese a que quedó al margen de la carrera presidencial, al ser derrotado por Sergio Massa.En el último día de la campaña –y lo ratificó el domingo, al reconocer la derrota en la interna de UNA–, De la Sota aseguró que respetará el acuerdo con Massa y trabajará por él para la primera vuelta electoral del 25 de octubre.En la misma vereda del peronismo provincial, pero con una postura diferente: el gobernador electo tuvo, tiene y tendrá una actitud más mesurada en el escenario nacional.No fue un detalle menor que, además de llamar a Massa para felicitarlo por su triunfo en las Paso de UNA, marcó los números de los celulares de Scioli y Macri, a quienes también saludó.Schiaretti sabe que tendrá que gobernar Córdoba desde el próximo 10 de diciembre con un nuevo presidente, que por los resultados de las Paso del domingo serán Daniel Scioli, Macri o, menos probable, Massa. De todos modos, el próximo gobernador se encargó de aclarar que a la estrategia electoral nacional del PJ de Córdoba la resuelve De la Sota, y él respetará esa decisión. Es decir, apoyará a Massa.Está claro que difícilmente se escuche a Schiaretti cuestionar a los otros candidatos presidenciales para apoyar al exintendente de Tigre.El respaldo explícito del sucesor de De la Sota será para los candidatos a legisladores nacionales por Córdoba, que son todos dirigentes del tronco del PJ provincial.En una nota con este diario, De la Sota ratificó que no trabajaría para Scioli o Macri. Tampoco integraría sus equipos de gobierno.Schiaretti tiene otras responsabilidades. Deberá gobernar con algunos de ellos. Y Córdoba necesita de acuerdos con el Gobierno nacional para solucionar problemas urgentes, que De la Sota no pudo resolver por su pelea con los K.

