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Dos socios históricos a la defensa de sus intereses mutuos

UTA y las actuales prestatarias ­privadas, como tantas veces, salieron a pelear por lo mismo: que nada cambie en el transporte. Abierto desafío gremial a Mestre y amenaza de tiempos difíciles para los usuarios. Virginia Guevara.

03 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Dos socios históricos a la defensa de sus intereses mutuos

El transporte urbano de la ciudad de Córdoba abona los sueldos más altos del país y los usuarios de los colectivos les pagan a las prestatarias uno de los boletos más caros de Argentina. Así y todo, el sistema tiene muchas pérdidas, en parte amortiguadas por los subsidios nacionales y en parte por la empresa municipal Tamse, es decir por todos los cordobeses. Esa sociedad del Estado terminó siendo la boba perfecta del sistema: asumió a su cargo –y por tanto, liberó a Coniferal y a Ciudad de Córdoba de esas pérdidas– casi todos los recorridos no rentables. Además, paga muchos más salarios que los que se justifican, porque se consagró como bolsa de empleo político-sindical, mantiene a cientos de choferes que deberían estar jubilados hace rato y durante años admitió desmanes de altísimo costo. Su permanencia es esencial para que nada cambie en ese raro equilibrio que una vez más salieron a defender la UTA y –por lo bajo– las actuales prestatarias del sistema (o al menos una de ellas).Sin medias tintas, el gremio advierte que si el municipio avanza en el llamado a licitación que apunta a modificar buena parte de esa realidad, "habrá problemas serios". Todos los cordobeses saben qué significa esa frase dicha por el titular de la UTA. Sobre todo si su autoridad está menguada por delegados que con sólo levantar el dedo dejan a miles de usuarios a pie.La presión de las empresas se cuece en un caldo con más ingredientes. El replanteo de corredores previsto en los pliegos les quitaría el privilegio de explotar sólo los recorridos con rentabilidad garantizada, y además sumaría jugadores: serán cuatro empresas privadas en lugar de dos, y ninguna estará dispuesta a perder plata como Tamse.Además, deberían invertir cifras millonarias en la renovación de la flota y se verían obligadas a desistir de juicios también millonarios contra el municipio y –en el mejor de los casos– a avenirse a acuerdos extrajudiciales. En su pulseada silenciosa, Coniferal y Ciudad de Córdoba amenazan con no participar de la licitación, y ese dato fue decisivo para que la UTA ya comience a preparar su plan de lucha, que empezará por Tamse.La tragedia que representó para el transporte el fallido sistema que intentó implementar Germán Kammerath en 2001 hace comprensibles las precauciones, pero la amenaza directa a un municipio con plenas facultades para decidir sobre el transporte y a miles de usuarios que dependen de los colectivos parece encaminarse directo al desborde.Compleja situación para Ramón Mestre. Sobre todo porque ya les ofreció a ambos bandos casi todo lo que podía: concedió a la UTA todas y cada una de las garantías de permanencia de los choferes exigidas por el gremio y, con varios gestos, también pareció asegurarles a las dos históricas empresas cordobesas un lugar en el futuro sistema. Ahora, lo que esos dos actores pretenden es que no haya otro sistema que el actual.Si después de semejante vendaval de presiones la licitación sigue en pie –es lo que aseguran desde el municipio– quedará el verdadero desafío de Mestre: que el nuevo sistema sea técnicamente solvente y ofrezca las soluciones que Córdoba necesita para que miles de personas viajen mejor. En ese frente, no hay dos actores ­poderosos, sino cientos de miles de vidas que dependen del colectivo.