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De transversales a ultraleales

Cristina, convencida de su reelección, quiere resistir con los suyos la disputa por su sucesión 2015. Roberto Battaglino.

01 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
De transversales a ultraleales

En 2003, Néstor Kirchner diseñaba aquella transversalidad con la que buscaba superar históricamente al peronismo y con la que sumaba por todos lados a su proyecto político. En 2011, Cristina Fernández de Kirchner decide encarar lo que puede ser el último tramo de la era K, cerrado en los ultraleales y más cercanos. En el medio, hubo idas y vueltas en la relación con la estructura formal del PJ.Cristina no piensa en la elección de octubre, que ya da por ganada. Tiene la mira puesta en el período que se abre después del 10 de diciembre de este año. Si es reelegida, ese día empiezan tanto su segundo mandato –tercero del kirchnerismo– como la batalla por la sucesión K. Y la Presidenta sabe que no será un combate sencillo. Por eso, apuesta todo a los que considera incondicionales, aun sabiendo que, en política, la incondicionalidad suele durar lo que dura el poder real.Por eso, puso todas las fichas en la agrupación liderada por su hijo Máximo, La Cámpora, en detrimento de aliados como gremialistas y dirigentes sociales. Y volvió a hacer desplantes desafiantes a sectores del peronismo. Líderes provinciales como el pampeano Carlos Verna o el cordobés José Manuel de la Sota lo están padeciendo en carne propia.De la Sota regresó a la arena política y se lanzó como candidato después de una larga conversación con la Presidenta, en la que quedó sellado un acuerdo político que hoy está hecho añicos y complica el regreso del ex gobernador al poder. Los K dicen que fue De la Sota el que empezó a incumplir el acuerdo cuando eligió su candidata a vice, y el ex mandatario sostiene que si aceptaba ese pedido se entregaba sin haber asumido.Lo cierto es que el candidato a gobernador fue en persona al Congreso Nacional del PJ a levantar la mano para pedir la reelección de Cristina y lanzó su campaña provincial diciendo que trabajaría para ella.Cristina le respondió no dejándolo llevar su candidatura en la boleta del peronismo cordobés. Un gesto muy fuerte. ¿Los K trabajarán en contra de De la Sota en la elección del 7 de agosto? ¿No quieren en la gobernación de la segunda provincia a un posible candidato a la sucesión en 2015?El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fuerza de choque K si las hay, dijo el domingo en Villa María que hay que "cambiar la manera de gobernar Córdoba ".Es que las lealtades que pide el kirchnerismo exceden las lógicas políticas tradicionales. Si no, hay que fijarse en Daniel Giacomino, quien pese a declararse "soldado" y ser consecuente con la gestión presidencial, fue relegado al cuarto lugar de la lista de diputados nacionales.