De la Sota y su estrategia: lejos del Gobierno y del PJ
Aspira a ser candidato presidencial, con un discurso crítico contra la administración nacional. Ahora, como los K conducen al peronismo, el gobernador también quedó aislado en su propio partido.
Desde que comenzó a pergeñar un nuevo intento por llegar a la Casa Rosada, en el propio discurso de celebración de su triunfo en las elecciones provinciales de 2011 –cuando inventó “el cordobesismo”–, José Manuel de la Sota se inclinó por una clara estrategia: ser un crítico del kirchnerismo.
El 20 de marzo pasado, luego de pegar un portazo en una reunión de gobernadores oficialistas, De la Sota tomó otra decisión política sensible, para un peronista de larga data: pararse lejos de la estructura del peronismo, hegemonizada por el kirchnerismo.
Estas dos determinaciones quedaron reflejadas ayer, en la consagración de la nueva conducción del PJ nacional. El gobernador de Córdoba fue uno de los ausentes, mientras el resto de los mandatarios y aspirantes presidenciales alineados con el Gobierno tienen un lugar en el amplio paraguas del partido oficial.
La primera lectura política de la flamante conducción peronista es que, una vez más, la Presidenta logró su objetivo. Se supone que debería tener una base debilitada, si se toma en cuenta que su poder tiene fecha de vencimiento: el 10 de diciembre de 2015.
Pero en el congreso de Parque Norte, la jefa del Estado consiguió que una gran mayoría de mandatarios provinciales, más todos los aspirantes presidenciales peronistas –inclusive el a veces díscolo Daniel Scioli–, comprometieran el respaldo a su gestión, en el horizonte de un año electoral.
Independencia
Hace más de un año que De la Sota venía dialogando con los gobernadores peronistas, en especial con Scioli.
Su plan era que el Partido Justicialista recuperara su independencia del Gobierno.
De este modo, todos los aspirantes presidenciales peronistas se presentarían en las primarias, tratando de aislar a los potenciales postulantes kirchneristas.
La realidad marca que De la Sota fracasó en ese intento. Salvo él y Sergio Massa, que hace un año se alejó del PJ, los demás candidatos a suceder a Cristina Fernández están dentro del partido oficial, conducido a control remoto desde la Casa Rosada por el influyente Carlos Zannini, la prolongación del brazo derecho de la Presidenta.
El gobernador de Córdoba ha decretado con anticipación el fin del ciclo político de los Kirchner, luego de las elecciones del año próximo.
Sin embargo, hasta ahora, el kirchnerismo se mantiene como un agrupamiento político fuerte, que puede influir en la elección del sucesor de Cristina.
El gran problema para los K es que no tienen a un candidato propio confiable para impulsarlo desde el peronismo, tratando de retener el poder ante la salida inexorable de la jefa del Estado.
Desde siempre se sabe que Scioli es una especie de mal menor para el cristinismo, en caso de que no consigan a un candidato potente, difícil de generar en el actual escenario nacional.
Hay varios aspirantes presidenciales que se autoproclaman kirchneristas puros: el entrerriano Sergio Urribarri; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el senador Aníbal Fernández; Agustín Rossi y el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey.
Con bajo perfil, también se sumó a esta lista el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, quien para contrarrestar su alto nivel de desconocimiento hace difundir desde su entorno que es “el candidato del Papa”, por su antigua y profunda relación personal con Jorge Bergoglio.
Francisco tiene otras urgencias que atender en el Vaticano como para inmiscuirse en la disputa de las precandidaturas en su país.
Hay otra versión, más terrenal, que indica que la Presidenta también tendría algunas expectativas en este dirigente bonaerense. El tiempo lo dirá.
En este escenario resbaladizo, a menos de un año de las definiciones de candidaturas, De la Sota está dispuesto a jugar por fuera de la estructura del PJ. Esta decisión también incluiría no acordar con Sergio Massa.
Precisamente, el exintendente de Tigre es la gran piedra en el zapato del mandatario cordobés. De la Sota se veía como el aglutinador de los peronistas desencantados con los K, que son muchos, pero Massa le ganó de mano y ahora le saca una gran ventaja en todas las encuestas.
No obstante, sus hombres más cercanos aseguran que De la Sota insistirá por su sueño presidencial, aunque a veces la realidad se ensañe con los planes políticos.

