De la Sota espera alguna señal concreta de la Nación
No firmó el acuerdo de refinanciación, ya que espera respuesta al pedido de aval para obras y autorización para endeudamiento. El gobernador no descarta endurecer su postura frente a la Casa Rosada.
El gobernador José Manuel de la Sota pegó el faltazo al escenario que el 27 de diciembre pasado prepararon los K para magnificar el anuncio de refinanciación de las deudas provinciales.
En el Centro Cívico, dicen que el diálogo se mantiene, pero el mandatario provincial espera alguna señal clara del Gobierno nacional de que tendrá respuesta para algunos de sus reclamos.
“El gobernador De la Sota envió algunas observaciones al acuerdo, por un mensaje de texto”, fue la justificación edulcorada del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, para explicar la ausencia de De la Sota en el encuentro que se preparó para 18 gobernadores, al que concurrieron 17.
Aunque no lo hará público ahora, porque se mantiene la negociación, De la Sota hizo varios reclamos y Capitanich no logró dar respuestas concretas: fondos para cubrir parte del déficit de la Caja de Jubilaciones, que la Nación no gira desde hace tres años; aval para la obra del acueducto Los Molinos-Córdoba, y autorización para endeudarse.
El endeudamiento es el tema más sensible, al cual nadie quiere referirse en el Gobierno provincial. Se habla de 800 millones de dólares, aunque el propio gobernador lo niega ante cada consulta.
“El Gobierno nacional tiene la máquina de fabricar billetes. Emite para cubrir su déficit, lo cual genera más inflación, mientras los gobernadores tienen que arreglarse como puedan. Lo de la refinanciación fue una puesta en escena. Lo único que faltaría es que no nos dieran esta posibilidad, si las provincias estamos pagando el ajuste”, rezongó uno de los funcionarios más cercanos al gobernador.
Que no haya firmado el acuerdo no significa que Córdoba haya quedado exceptuada de este refinanciamiento, que por primera vez es sólo por 90 días. El último pacto con las provincias fue por dos años.
Según la lectura que hacen los delasotistas, firmar por tres meses es una estrategia política del kirchnerismo para tratar de acotar el margen de maniobra de los gobernadores.
En este sentido, el plan de De la Sota es tirar de la cuerda hasta donde pueda, para sacar algún rédito en la negociación.
De la Sota trata de dejar al margen al jefe de Gabinete nacional, pero otros funcionarios delasotistas señalan que Capitanich entró con mucho ímpetu, pero con el correr de los días se fue erosionando su poder de decisión, que –como siempre– está en manos de Cristina Fernández.
“Lo tengo que consultar con la Presidenta”, es la frase que los gobernadores –entre ellos De la Sota– más han escuchado de boca de Capitanich en el último mes.
Por ahora, De la Sota no abandonará el diálogo con el jefe de Gabinete, pero no descarta endurecer su postura si las respuestas no llegan desde la Casa Rosada.
“Nunca me voy a convertir en un gobernador que sólo paga sueldos”, habría dicho De la Sota ante algunos empresarios, a los cuales suele convocar a su amplio y luminoso despacho del Centro Cívico para ponerlos al tanto de las conversaciones que mantiene con los funcionarios nacionales.
La frase del gobernador es reveladora de la realidad que se avecina para Córdoba, de no mediar un arreglo con la Nación.
El acuerdo salarial con los policías tendrá un costo anual no previsto de casi 1.500 millones de pesos.
Para dimensionar este desembolso, hay que tener en cuenta que significa más del doble de lo que la Provincia prevé recaudar por la tasa vial a los combustibles, que son unos 730 millones de pesos para el corriente año.
A esto hay que sumarle el costo de la paritaria con los gremios estatales, que se comenzará a negociar a fines de este mes.
En privado, los funcionarios admiten que será difícil acordar un aumento menor al 28 por ciento anual.
El problema mayor que deberán superar los negociadores delasotistas es el reclamo –ya anticipado por los gremios– de que se les otorgue un porcentaje mayor en la primera cuota del aumento, para amortiguar el impacto inflacionario de los últimos meses.
De la Sota no quiere convertirse sólo en un gobernante pagasueldos. Aunque hay una realidad peor que esa: no poder cumplir con los salarios.

