“De la Sota es un buen candidato, pero debe definirse”
El dirigente Julio Bárbaro dijo que el gobernador de Córdoba está preparado para ser presidente, pero debe decirlo. Aseguró que preferiría que el sucesor de Cristina no sea un peronista.
Hace tiempo que Julio Bárbaro está cumpliendo el deseo que alguna vez le comentó a Néstor Kirchner, cuando aún eran amigos: recorrer el país para hablar de política. El extitular del desaparecido Comfer integra un grupo de dirigentes peronistas enfrentado con los K, que respalda la candidatura presidencial de José Manuel de la Sota.
Sin embargo, el histórico dirigente peronista no se ata a compromisos políticos: no dudó en afirmar que para mejorar las instituciones del país, el próximo presidente no debería ser un peronista.
–¿Cómo ve el escenario nacional, con la salida inexorable de Cristina Fernández?
–Es un gobierno que intentó quedarse para siempre. Que se enamoró de Venezuela. Intentó quedarse con el Poder Judicial e impulsó una ley de medios para eliminar a todos los medios independientes. Este gobierno imaginó que si se quedaba con el Grupo Clarín se terminaban las críticas. Eso fue nefasto. El ciclo K se agotó porque Venezuela estalló; porque apareció el papa Francisco, que es un gran pacificador, y por la crisis económica. Hubo poca dignidad de los empresarios y los sindicalistas. Por eso resalto a (Hugo) Moyano y (Luis) Barrionuevo. Si todos hubieran tenido la actitud de (Armando) Cavallieri, también nos quedábamos sin sindicatos. El kirchnerismo destapó la pobreza de rebeldía de la sociedad.
–¿El kirchnerismo seguirá siendo una fuerza influyente en el país?
–Se están achicando cada vez más y se van a transformar en una secta de izquierda, de no más del cinco por ciento de los votos. En las próximas elecciones sacarán lo mismo que Menem, entre 22 y 25 por ciento de los votos. Cuando llegue el nuevo gobierno se van a separar los oportunistas de siempre y el kirchnerismo puro quedará reducido a un cinco por ciento, como un grupo más de izquierda, respetable, pero muy chiquito.
–¿El próximo presidente será un peronista?
–Yo preferiría que no. Para que haya democracia debe haber alternancia. En este caso, un no peronista sería Macri o uno de los candidatos de Unen. Sería lo mejor para las instituciones del país.
–Pero usted está trabajando con De la Sota...
–Es el peronista mejor preparado para ser presidente. Dentro del PJ tiene chances, porque tiene una historia y formación. Esta creciendo, pero sus chances dependen en gran medida de su dedicación. Para todos los aspirante a presidentes la candidatura debe convertirse en una obsesión. Hoy no veo que ninguno tenga esa actitud.
–¿Qué debería hacer De la Sota para insertarse en el escenario nacional?
–Lo que le falta a casi todos: definirse. No es fácil gobernar una provincia como Córdoba y ser candidato presidencial. Tiene un discurso y propuesta de un presidencial, pero la gente se tiene que enterar que quiere gobernar el país.
–¿Se siente más cerca de De la Sota que de Scioli o Massa?
–Si, sin dudas, porque Scioli está muy pegado al kirchnerismo. Yo hablo con todos. Tengo una excelente relación con (Hermes) Binner y con Macri. Con el único que no hablo es con Massa. Estoy convencido de que luego de los K hay que construir una alternativa que supere al peronismo. Es un dato positivo que de los candidatos que están lanzados, ninguno tiene una personalidad tan fuerte como Menem, Néstor o Cristina. El feudalismo provincial de La Rioja y Santa Cruz, dan jefes feudales como Menem y Néstor. Y ese personalismo termina degradando a la política. El kirchnerismo fue lo mismo que el menemismo, pero con un barniz de izquierda. Tenemos que construir instituciones, que sólo se hace en base a la inteligencia. En los últimos años hemos transitado más en la viveza que en la inteligencia. Los K están más cerca del Viejo Vizcacha que de un pensador.
–Como expresidenta, ¿Cristina seguirá influyendo en la política?
–Creo que el país va a dejar de darle importancia a su pensamiento, cuando Cristina deje el poder. Porque no dice nada.

