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Cruzaron todo el río, ¿se ahogarán en la orilla?

Juez y la UCR hace 14 meses que intentan acercamientos. Ahora irían contrarreloj a una interna para definir candidaturas.

21 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Cruzaron todo el río, ¿se ahogarán en la orilla?

Aversión mutua. Peleas judiciales. Debate por la utilidad o no de encuestas. Y ahora la chance de una interna abierta. La relación entre Luis Juez y Ramón Mestre pasó por todas estas instancias en una película con final incierto.

Desde aquel ahora lejano enero de 2014, en que emisarios de la UCR y el juecismo empezaron a explorar tibiamente una posibilidad de confluencia electoral, hasta la fecha, corrió mucha agua bajo el puente del escenario opositor en Córdoba. Pero la correntada no alcanzó para mover ese barco con la velocidad deseada ni, mucho menos, llevarlo a la orilla que los protagonistas esperaban. El veto cruzado y personal entre Luis Juez y Ramón Mestre a siquiera sentarse a hablar adquirió su máxima dimensión allá por abril con la catarata de denuncias penales que el senador radicó acusando al intendente de Córdoba.Una pequeña luz de diálogo se abrió entre ambos a fines de agosto pasado, cuando charlaron 10 minutos, en un encuentro cuya existencia misma Mestre sigue negando.La cuerda se volvió a tensar en el cierre de año, a partir de que Mauricio Macri, con su PRO como tercera pata de la posible alianza, empezó a presionar por definiciones. Quería arrancar 2015 con un esquema armado y –en lo posible– candidatos en cancha, pero Mestre siempre pidió estirar plazos hasta marzo, a la expectativa de un esperado repunte en su gestión municipal e imagen pública.En las últimas semanas, y con la alianza UCR-PRO sellada a nivel nacional, se flexibilizaron algunas posiciones. Juez y Mestre ya se "admiten" mutuamente, aunque con condicionamientos vinculados con las candidaturas de uno y otro, ya que ambos anhelan la postulación a gobernador.En esa disputa, Macri se posicionó en el medio como el gran ordenador del espacio, y planteó que las candidaturas se debían dirimir mediante encuestas. Mestre rechazó esa posibilidad todo lo que pudo, y recién ayer abrió la puerta para ir a una interna con el Frente Cívico y el PRO. La movida procuró descolocar a Macri como mandamás del espacio tripartito.Esa nueva válvula de escape, que se presenta como una posible salida razonable, también encierra muchos problemas instrumentales: desde quiénes y cómo organizarán la elección hasta qué candidaturas se pondrán en juego y en qué plazos. Desde el optimismo, algunos ven a esa instancia como el momento ideal para "contar los porotos" de cada cual y así poner al descubierto algunas pretensiones desmedidas. Las miradas más pesimistas descubren en la invitación a internas abiertas un nuevo eje de discusión que seguirá estirando los tiempos.Bien podría darse la situación de que, mientras la entente PRO-UCR-Frente Cívico sigue resolviendo sus cuitas internas, José Manuel de la Sota fije la fecha de las elecciones generales, y así el intento opositor se torne tan abstracto como funcional a los tiempos que maneja el oficialismo.Hay que ser muy imaginativo a esta altura para pensar que la propuesta de internas abiertas removerá diferencias en el espectro opositor, y que no será, en cambio, el capítulo de una nueva novela que los mantenga entretenidos mientras el PJ juega tranquilo sus fichas para mantenerse en el poder.Tampoco hay que perder de vista que todas las especulaciones están matizadas por la carencia de un dato central ordenador del tablero: cuándo serán las elecciones provinciales.