Crítica de los K a la emergencia de Scioli
Desde la Casa Rosada, Capitanich despegó al Gobierno nacional. El vicegobernador Mariotto pidió trabajar “sin arrebatos” ni a instancias de intereses mediáticos. El sacerdote Molina, de la Sedronar, dijo que al plan bonaerense le falta “la pata de la prevención”.
El Gobierno nacional tomó distancia y hasta en algún caso criticó la decisión de su aliado, el gobernador Daniel Scioli, de decretar la emergencia en materia de seguridad pública por un año en la provincia de Buenos Aires. Scioli, a su vez, defendió su decisión que, según dijo, no habló previamente con la presidenta Cristina Fernández; y sostuvo que en materia de seguridad "no puede haber mezquindad política" sino que "hay que estar en sintonía con la sociedad y con lo que pide la gente".El sábado pasado, rodeado de su gabinete, Scioli anunció la emergencia que prevé un conjunto de medidas para "acorralar al delito". Las principales son: un proyecto para limitar las excarcelaciones; 600 millones de pesos para la compra de equipamiento; la convocatoria "obligatoria" de 5 mil efectivos retirados de la Policía y del servicio penitenciario bonaerenses para tareas de prevención, y la creación de ocho alcaidías con capacidad para un millar de detenidos y de cuatro cárceles penitenciarias.Ayer, en declaraciones periodísticas, Scioli confirmó que no hubo consulta alguna con la Presidenta, antes de afirmar que "no se trata de mirar hacia adentro a ver a quién le gusta y a quién no" y sostener que "uno no le puede caer bien a todo el mundo". De paso, también instó al resto de los gobernadores provinciales y al gobierno porteño a adoptar también la emergencia en materia de seguridad en sus distritos. Reacción oficial El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, marcó la distancia de la Casa Rosada respecto de la emergencia, del mismo modo que lo hizo el vicegobernador bonaerense y precandidato a gobernador en 2015, el ultrakirchnerista Gabriel Mariotto. Pero en cambio fue duramente crítico el titular de la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico), el sacerdote Juan Carlos Molina. En su conferencia de prensa diaria, Capitanich se despegó de la decisión de Scioli al entender que "forma parte de su propia agenda", por lo que el gobernador "puede actuar en uso de sus facultades". Pero al mismo tiempo relacionó el problema de la seguridad con la agenda de los medios de comunicación y pidió "no implementar una estrategia demagógica para favorecer a un candidato presidencial". ¿Scioli? ¿Sergio Massa?Mariotto, ausente en la presentación de la emergencia, el sábado pasado, pidió trabajar "sin arrebatos" en materia de seguridad que "nos lleven a posiciones de coyuntura que seguramente responden a un interés de instalación mediática que no son una solución sino un problema". Pero en su condición de presidente de la Legislatura bonaerense, garantizó que "aportaremos" a la orientación dispuesta por Scioli."Al plan de emergencia le falta la pata de la prevención. Compren muchos chalecos y balas, pero también tripliquemos las becas deportivas, culturales y terapéuticas", reclamó el titular de laSedronar y pidió a los intendentes que "controlen a los que venden alcohol y a las farmacias que venden psicofármacos sin control".
Quién es el más duro
Para el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, el problema de la seguridad se convirtió en una “herramienta” de la interna del justicialismo: “Todos están meneando el tema para ver quién es el más duro”, dijo.

