Cristina volvió a criticar las protestas en la vía pública
Dijo que no deben molestar a los demás. Frenó rencillas entre funcionarios nacionales y porteños. Sostuvo que ambas administraciones tienen que trabajar juntas en seguridad.
Buenos Aires. Por segunda vez en pocos días, la presidenta Cristina Kirchner pidió ayer a quienes efectúan reclamos sociales en la vía pública, que revean el modo de protestar "para que la gente pueda circular" y llegar a destino. La mandataria encabezó un acto en el barrio de Villa Lugano, en el que también se pronunció porque la Nación y el Gobierno porteño fijen en conjunto políticas de seguridad para la ciudad de Buenos Aires.Al referirse a los reclamos callejeros, Cristina pidió: "Cuando protestemos lo hagamos un poco en la vereda y otro poco en la calle, junto al cordón, para que la gente pueda llegar a la escuela, al trabajo". Añadió que si la protesta es de parte de un trabajador, que "vaya a hacer la denuncia al Ministerio de Trabajo, que se ha hecho cargo siempre".Días atrás Cristina Kirchner formuló una advertencia similar y pidió a los gremios ligados al titular de la CGT, Hugo Moyano, que obstruían el ingreso a los puertos próximos a Rosario, que depusieran su actitud.Este planteo sugiere un cambio en la visión oficial de estos temas. Durante meses, nada dijo el Gobierno cuando militantes gremiales obstruían los accesos y egresos de empresas, en una actitud ilegal; o cuando grupos sindicales actuaban como fuerza de choque en situaciones de conflicto.En ese mismo acto, la Presidenta insistió en evitar acciones violentas y reivindicó que se logró recuperar el Parque Indoamericano (predio que había sido tomado por quienes reclamaban viviendas) "sin violencia física" y "con la Constitución en la mano". Omitió decir que ante la inacción policial hubo enfrentamientos entre grupos antagónicos con tres muertos y varios heridos. Política conjunta. En línea con un discurso que esta vez eludió las confrontaciones, Cristina Kirchner puso paños fríos a un nuevo cruce que poco antes habían sostenido funcionarios nacionales y del Gobierno porteño. Ocurre que el canciller Héctor Timerman había declarado que oficiales de la Policía Metropolitana efectuaban capacitación en el exterior en actividades "financiadas por Estados Unidos", en las cuales se hacían "cursos de tortura" y se estudiaban "técnicas golpistas".De inmediato, el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, le solicitó a la Presidenta que le pida la renuncia al canciller por su "ridícula" denuncia. Rodríguez Larreta calificó de "patético" el cuestionamiento de Timerman, ya que al mismo curso fueron enviados dos policías de la Federal, tras una resolución de la ministra Nilda Garré, así como integrantes de la Bonaerense y, con anterioridad, miembros de la Gendarmería y la Prefectura. "Timerman no está en condiciones profesionales ni anímicas de ejercer el cargo de canciller", dijo el funcionario macrista.El canciller respondió con ironía al decir que si los funcionarios macristas hubieran pedido que lo ratifiquen, entonces él renunciaba. Pero luego, en el acto de Villa Lugano, la jefa del Estado hizo otro planteo. Lejos de sumarse a la polémica, explicó: "Le he pedido a la ministra de Seguridad (Garré) que podamos articular conjuntamente con el Gobierno local y la Policía Federal una política conjunta. Todos nos debemos reflexiones y quienes tenemos responsabilidad institucional al frente de un Gobierno nacional y local no debemos enredar a la sociedad en falsas discusiones". En esa línea, agregó: "Es bueno que podamos sentarnos ambos gobiernos a discutir este tipo de cosas. Podemos articular con la Ciudad las jurisdicciones y las competencias que han sido debilitadas en las transferencias que han sido realizadas entre la Ciudad y la Nación".
Frenó insultos a MacriEn Villa Lugano. La presidenta Cristina Kirchner frenó un cántico contra el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. El acto fue realizado en el club Albariños, que entre diciembre último y el mes pasado estuvo tomado por familias que reclamaban viviendas. "Macri, basura, vos sos la dictadura", comenzaron a cantar algunos asistentes. La mandataria se opuso firmemente a que se insulte con consignas vinculadas a la dictadura militar 1976-1983.

