Cristina prometió reducir la brecha social
La Presidenta ratificó la política económica. No nos vamos a apartarni un centímetro de este camino virtuoso de crecimiento, afirmó.
Buenos Aires. "No nos vamos a apartar ni un centímetro de este camino virtuoso de crecimiento", afirmó la Presidenta ayer, en el segundo día posterior al apabullante triunfo electoral en las internas abiertas. De este modo, Cristina Fernández defendió la política económica implementada desde 2003, incluido el papel del Estado, que, dijo, permitió el crecimiento y el consumo sostenidos que fueron claves en la obtención de más de 50 por ciento de los votos en las primarias.Con el mismo argumento que había utilizado el lunes, durante la inhabitual conferencia de prensa, la jefa de Estado negó que ese crecimiento se haya debido a los extraordinarios precios internacionales de las exportaciones argentinas, como se sostiene desde la oposición."No es magia, ni viento de cola, ni suerte, sino trabajo, esfuerzo, inversión, administración y gestión correcta de los recursos, que nos permite asignarlos no sólo en obras de infraestructura formidables, sino también en cuestiones que tienen que ver con la calidad de vida de todos los argentinos", sostuvo, al inaugurar una fábrica de computadoras en el barrio porteño Parque Patricios (ver información en 15A).No obstante, hizo una constatación que ha sido infrecuente en sus discursos: la persistente "brecha social" (15 por ciento de la población se queda con 65 por ciento de la riqueza). Y prometió: "Tenemos que hacernos cargo de esos contrastes y seguir trabajando para seguir achicando la brecha social".Sostuvo enseguida que la desigualdad social "impacta" en la economía, el consumo y la seguridad. "Uno de los principales problemas es la desigualdad, porque genera mucho resentimiento y mucha tensión en las sociedades cuando los que no tienen nada, ven que al lado hay alguien que tiene mucho. Y esto no es para justificar ni nada", afirmó.La Presidenta también defendió el papel del Estado como alentador del consumo y financista de la inversión del sector privado, pero al mismo tiempo instó a los empresarios a invertir para aumentar la oferta ante una creciente demanda insatisfecha, donde el Gobierno entiende que está el principal motivo de la elevada inflación.Dijo al respecto: "Necesitamos que los empresarios inviertan para sostener la oferta que esa demanda tiene y no tener las tensiones (inflacionarias) propias de la economía en los procesos de crecimiento".Antes de la inauguración, hizo lo mismo por videoconferencia con obras públicas en los municipios de Ensenada, cercano a La Plata, y La Matanza y Marcos Paz, en el Gran Buenos Aires. Al hacerlo, expuso datos que ayudarían a explicar el sorpresivo caudal de votos obtenido el domingo: consumo, empleo, obras públicas postergadas por décadas.En Ensenada, por caso, 6.000 familias quedarán conectadas a la red cloacal, mientras que el consumo en el comercio, según el intendente, aumentó 200 por ciento. La inauguración en Marcos Paz del cuarto transformador de la estación que provee energía eléctrica a la Capital y parte del Gran Buenos Aires, es la primera obra que se hace en 40 años. Cincuenta mil familias de La Matanza tendrán agua potable dentro de un plan que en tres meses alcanzará a otras 50 mil a partir de la construcción de un acueducto y una planta potabilizadora con una inversión cercana a los 150 millones de pesos.De su reciente público buen humor, la Presidenta volvió a dar señales ayer. Y lo hizo con un comentario orientado a dejar claro que el triunfo sólo le pertenece a ella. "Ahora me vienen con la factura", les dijo con ironía a los tres intendentes después de que la saludaron. La "factura" es la que, según analistas, le iban a pasar los barones del PJ del Gran Buenos Aires por haber sido excluidos por ella de las listas de candidatos legislativos. Nada de eso sucedió el domingo: por el contrario, Cristina ganó incluso con mayor cantidad de votos que los intendentes que buscan reelegirse.

